
Monkey Week es la primera muestra internacional de música independiente que se realiza en España y que presenta showcases, conferencias sobre la industria musical y alrededor de 100 grupos en el cartel (entre Wire, Silver Apples, Heavy Trash, A-Bones, ...) siendo algo así como el SXSW de Austin pero en el Puerto de Santa María, Cádiz. La que han montado la gente del Monkey! Han hecho algo muy grande. Junto a Paco Loco hacen que el Puerto de Santa María se convierta en un epicentro del rock y que miles y miles de personas nos la pasemos brutal.
Con Capsula tocaríamos la tercera noche dentro del marco del III Freek Fest, en el escenario madre del Monkey Week, levantado en el sublime Monasterio de La Victoria, un antiguo convento de 1600. Llegamos a Cádiz el sábado por la tarde, un día antes a nuestro concierto para poder disfrutar de todo lo que allí estaba pasando y para poder estar con los grupos y amigos que nos vamos encontrando en distintas partes de la geografía durante todo el año. Amigos con quienes siempre te quedas ganas de volver a ver bajo el lema la próxima vez os quedáis dos días más , Entre ellos los Tokyo Sex Destruction, Isa Charades, los Little Cobras, Paco Loco, Tom Cary, Salieri o el mismo Matt Verta Ray de Heavy Trash, con quienes nos cruzamos en el vuelo desde Madrid a Jerez. Matt es un viejo amigo (fue él quien nos presentó hace un par de años a Ivan Julian de los Voidoids) y mientras recogíamos las guitarras en el aeropuerto quedamos para tomar algo en el backstage en medio de abrazos. Una vez en Jerez, los runners de la organización nos llevaron al hotel en Cádiz. Unos 30 grados de temperatura hacen creer que el verano en Andalucía dura todo el año.
Ya en la habitación del hotel abrimos la puerta del balcón para salir fumar y allí mismo aparecieron, en una terraza enorme, dos piscinas rebosantes. Chapuzón y a nadar un rato. Luego a disfrutar de los primeros conciertos de la noche con Anna, Tule y Jordi de BCore en el Puerto Sherry.
Al día siguiente reencuentro con más amigos por la Feria. A eso de las 12 entramos a la conferencia de John Agnello entrevistado por Ignacio Juliá (con camiseta del Muga!!) allí contó detalles de la grabación de The Eternal de Sonic Youth y mil anécdotas en sus trabajos como productor. Dos grandes con quienes luego nos llevaríamos una emoción enorme y un gran momento al terminar nuestro concierto. Pero eso es luego. Primero pescado frito en el puerto y prueba de sonido en el Monasterio. Allí en la mesa está Marcos, quien ya nos ha hecho sonido en otra gira en Granada. Que él esté a los mandos es una garantía de que todo va ir bien. De regreso de la prueba al hotel, otro chapuzón en la piscina. Nos da tiempo para hacer un acústico en la habitación y de allí ir a cenar con la gente de King Khan, que son geniales, muy divertidos y con las mejores pintas que puedas ver por ahí. Nos invitan a que vayamos a tocar con ellos en Berlín y Francia el año que viene. Sí!!
Llegamos al Monasterio y hay un gran ambiente. Juan e Isa coordinan todo el escenario que está montado al aire libre en la antigua plaza interna del Monasterio. La gente colma el recinto rodeado de altísimas columnas de piedra. Por lo visto el público nos espera con muchas ganas. Subimos al escenario y la gente se entrega desde el principio.
La hora de show se nos hace corta, para nosotros y para el respetable que pide más. Fue un show de no dar respiro, las canciones una detrás de otra sin parar y de conexión muy intensa con la gente. Nacho, haciendo temblar el suelo, contundente sobre los parches, Coni fulgurante surfeando los graves encima de los monitores y Martin trepándose por las columnas de luces, arrojando sonidos como meteoritos incandescentes. Después del concierto, el backstage era una locura. Miriam (quien fuera primer baterista de los Cramps), felicitándonos mientras se ponía los guantes de cuero para aporrear la batería en The A Bones.
Allí mismo aparecen John Agnello e Ignacio Julia, a quienes admiramos profundamente y nos abrazan fuerte. Nos dicen que les encantó nuestro concierto, que la pasaron brutal. Para nosotros ese momento fue enorme, les decimos a los dos como admiramos el trabajo que hacen. Agnello desde el sonido y Juliá con la pluma. A partir de ahí empezamos charlas interminables con ellos sobre la Velvet Underground, Stooges y grupos y discos y más grupos y más discos. Gran momento, más abrazos. A bailar con King Khan y su capa de rey mago del garage.
Terminamos el festival con Cesar, Tali y Jesus, Tokyo, Tule, los Littles Cobras. Está claro, para nosotros y para todos los que allí estuvimos: El año que viene más Monkey Week! Larga vida al Mono!









Que bien lo de Cadiz! Nos vemos el viernes en Bilbao.
Larga Vida al Monkey Week!
¡¡¡Esa piscina rockera ahi!!!!
Muy bueno el relato!
Grandes!!!