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Culturas contemporáneas de España y Latinoamérica a diario
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martes 12 de diciembre de 2017

Se llama Rita Indiana, le dicen la «montra», y su verbo es tan hipnótico como ella, una mantis, caña de azúcar que se dobla y pica, que llama a las cosas por su nombre, que pone música a las palabras para hacerlas temblar de rabia y placer. Su República Dominicana está harta de corruptos, y la gente que nunca se movía se empieza a mover: he aquí el nuevo himno social de un país que ya no quiere decir «deja eso ahí».

Qué: Videoclip (realizadora: Noelia Quintero)

La expresión audiovisual de un talento múltiple tiene su aquél. Por un lado, es fantástico trabajar con alguien que escribe, canta, interpreta y es eficaz a la hora de identificar la iconografía que mueve corazones. Por otro lado, cuando alguien tiene tantos talentos, corre el riesgo de recrearse en ellos y llenar su obra de capas sin sentido. Aquí se trabaja en el primer supuesto. A Rita Indiana, el manantial le sale de adentro: es roca y algodón, guerrera y esteta.

Antes del prolongado hiato de su carrera musical, del que acaba de salir, Rita ya contaba con Noelia Quintero para dotar de imágenes a su imaginación. Ahora, en un retorno sorpresivo y apabullante, el talento visual y relator de la realizadora puertorriqueña se pone nuevamente al servicio de la dominicana, que vuelve sin bajarse de las alturas. Es la suya una forma de expresión única, sin pares en la región; todo fluye desde seis pies y cuatro pulgadas de longilínea figura que funcionan de maravilla como lienzo, un cuadro que la propia protagonista concibe y pinta con trazos furiosos (el espíritu de fuego asociado al indígena y la conexión con la naturaleza son muy elocuentes) y puntas de flecha perfectamente colocadas entre las rimas.

Rita decora con palabras las pinturas de guerra que subliman la pelea de las nuevas generaciones dominicanas contra la corrupción endémica de sus dirigentes. La sociedad criolla vive tiempos especialmente tensos, y Rita asume el reto de entregar un himno a la pelea de la clase media (organizada por primera vez bajo el color verde de la esperanza y el rechazo a la impunidad) en la tierra que le vio nacer. ¿La música? Secuencia percusiva cercana al industrial, coros gospelianos, guitarra de rock sobre piano clásico, up tempo tan amenazador como adictivo. ¿Volverá para quedarse un ratico? Ojalá…

Rita Indiana

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