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lunes 20 de noviembre de 2017
Lagartija Nick

Crimen, sabotaje y creación

Lagartija Nick

Puede que Lagartija Nick sea una de las bandas más infravaloradas de la historia del pop español. Una injusticia que debería ser subsanada cuanto antes. Tal vez sea una buena ocasión con su flamante álbum, una nueva demostración de genialidad.

Qué: Disco (Universal)

Más allá de haber sido lugarteniente de Enrique Morente en el imperial Omega, la banda granadina liderada por Antonio Arias es una de las pocas formaciones del panorama español que cuenta, al menos, con un repóquer de trabajos indispensables. Del gesto experimental de Val del Omar al rock vitaminado de Inercia, su arco de posibilidades sónicas no entiende de fronteras.

Y esto tampoco iba a pasar en su nuevo trabajo en seis años: una nueva muestra de reinvención que si bien apunta hacia su perfil más directo, no esconde sus filias hacia expresiones consecuentes con la poesía psicodélica de Arias.

De un impacto físico brutal, las canciones giran, mutan, se retuercen, y explotan en las más diferentes formas. Del gusto arábigo en La soledad es política a la patente lírica del rock granadino perfilada en El teatro bajo la arena, pasando por el quejío flamenco integrado en La leyenda de los hermanos Quero, el disco avanza sobre un eje de rotación geográfico indiscutible. Un Sur cósmico apegado a la tierra. Y en ese balance entre las puertas que llevan a la hipnosis y una revuelta mental con el Sacromonte como base de operaciones, la semántica contenida vuelve a obrar el milagro en todo su esplendor.

Ahora lo único que nos queda es rezar para que Lagartija Nick no nos vuelva a hacer esperar otra larga temporada sin sus enseñanzas; hoy por hoy, no tiene relevo en el panorama pop.

Lagartija Nick Crimen, sabotaje y creación

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