Culturas contemporáneas de España y Latinoamérica a diario
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domingo 21 de enero de 2018
Julio de la Rosa

Hoy se celebra todo

Julio de la Rosa

Disco a disco, el ex Hombre Burbuja se está labrando una trayectoria que empieza a ser imprescindible para todo el que quiera saber cuál es el verdadero estado del pop español actual. En su caso concreto, vigoroso.

Qué: Disco (Ernie Producciones)

Lejos de acomodarlo en una plácida autocomplacencia, parece ser que ganar un Premio Goya por su genial banda sonora para una película tan relevante como La isla mínima lo ha espoleado a seguir adentrándose en una dimensión totalmente autónoma, de sí mismo, sus emociones, metáforas autobiográficas. Pero también una búsqueda incesante por enriquecer su imaginario personal con toda clase de brisas sónicas.

De los aires hindúes en Las puertas al minimal folk de latido post-punk en Juegos de mesa, pasando por la emotiva Malapascua –dedicada a su fallecido amigo de infancia Rafa Angulo–, Julio de la Rosa se está sirviendo de su creciente popularidad para hacer el salto inverso que se presupone a todo el que saborea las mieles del éxito: adoptar formas expresivas cada vez más complejas, que no por ello impenetrables, sino todo lo contrario. Y éste es uno de sus grandes valores: haber conseguido crecer sin traicionarse a si mismo, ni a su convicción por seguir derribando muros de normalidad y melodías igualitarias.

Como un Caballo de Troya en terreno mainstream, su nuevo trabajo lo coloca en una posición de privilegio dentro de la industria musical. Y lo mejor de todo, cierra con sobresaliente alto una trilogía al alza, comenzada hace siete años con La herida universal y con Pequeños trastornos sin importancia como puente ideal.
Sólo un último deseo: ya sea banda sonora o no, que siga así. Virus como él son los necesarios para hacer que el mundo del pop no entienda de diferencias cualitativas entre lo indie y la música comercial de hoy en día.

Julio de la Rosa - Hoy se celebra todo

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