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domingo 20 de mayo de 2018
Xoel López
Fotos: Lola García Garrido

Para bien y para más

Xoel López

Sueños y pan es el nuevo disco del gallego Xoel López, tercer trabajo a su nombre y décimo cuarto de su carrera musical, que muestra, de una manera tan exótica como natural, a un creador libre de ataduras propias o foráneas y que se zambulle en el ecléctico universo de sus canciones de pop atlántico.
Una decena de temas que cabría calificar como «canciones de autor a lo Xoel», un coctel que aúna las reminiscencias de quien se conoce al dedillo el rock anglosajón de los 60 (encabezado por John Lennon y Pete Townshend) y que se ha ido dejando empapar de la basta tradición de la canción latinoamericana. Un nuevo capítulo donde Xoel vuelve a hacer una fotografía biográfico-musical de su momento vital y donde se suma, a la sabiduría que da la experiencia, la magia de quien tiene mucho por descubrir.

 


 

Sueños y pan. Un título que si lo sacamos del contexto social, podría ser algo aplicado a ti mismo, al logro conseguido de vivir de lo que te gusta.
Creo que, quedándonos en lo sociopolítico, eso que pude alcanzar, que conseguí, es algo que puedo desearle a todo el mundo. Es muy bonito haber tenido la oportunidad, algo que no todo el mundo tiene, de dedicarse a lo que más le gusta. Y aunque es cierto que no garantiza el éxito, todo el mundo debería tener esa pequeña oportunidad para trascender nuestros sueños y conseguirlos, para ir un poco más allá.

Si hace catorce discos te dicen que ibas a terminar haciendo canciones con los elementos con que las haces ahora, ¿te hubieras espantado?
No. Es verdad que nunca hubiera imaginado que podía llegar a esta mezcla de músicas del otro lado del Atlántico. O pasar de usar una gaita en Jaguar a de repente una canción como Madrid. Ahora voy combinando un poco todos mis mundos, pero entonces no sabía ni qué mundos me depararía el futuro. Por ejemplo nunca pensé que fuera a vivir en Buenos Aires casi cinco años, ni sabía que me iba a ir a vivir a Madrid. De quinceañero, cuando vivía en A Coruña y tenía mis primeros grupos, lo que me gustaba eran The Small Faces, The Who y poco más, realmente estaba todo por venir y por suerte la vida siempre me sorprende para bien y para más. Sobre todo si vas por la vida con la mente abierta. Hay gente muy conservadora que se queda en lo suyo y punto, pero yo siempre tuve ese afán de conocer y me da la impresión de que incluso una vida no es suficiente para conocer todo lo que podemos descubrir del mundo.

¿Es este disco una continuidad natural de los dos anteriores, Atlántico y Paramales, o cabría verlo como una trilogía?
Creo que sí, realmente en el paso de Deluxe a Xoel, en esa reconstrucción, se cerraba una etapa, tanto musicalmente como por el cambio de nombre. Puse tierra de por medio y me fui a vivir a Buenos Aires en enero de 2009, donde estuve casi cinco años. Eso ha condicionado mucho mi nueva etapa. Por lo tanto el principio como Xoel es claramente el comienzo de algo nuevo. No sé si este disco cierra algo, pero está claro que continúa, enlaza y está directamente ligado con los dos anteriores, se podría entender como un todo. Si escuchas Atlántico y luego Sueños y pan, sin pasar porParamales, el salto se puede ver mayor, pero creo que ha sido todo progresivo, que voy hacia una música más diversa, donde caben más cosas. Es un camino de ida, y ya no creo que esa forma de pensar termine nunca. Si fuera una trilogía de cine, pues sí, podríamos hablar de mi Retorno del Jedi.

Xoel López

«Hay gente muy conservadora que se queda en lo suyo y punto, pero yo siempre tuve ese afán de conocer y me da la impresión de que incluso una vida no es suficiente para conocer todo lo que podemos descubrir del mundo»

Tu periplo latinoamericano parece que ha teñido para siempre tu obra de un aire mestizo irremediable.
Para empezar, el hecho es que la propia America Latina es puro mestizaje. America es un crisol brutal de culturas si juntas lo originario con todo lo español y africano que llegó. Las músicas latinoamericanas son impresionantes en parte por su fusión y su mezcla. España también, cuidado, somos otra mezcla de cultura brutal, hemos sido siempre un lugar estratégico y de paso, por donde han pasado culturas de todos los colores, y eso es maravilloso. Somos un país que se tiene que hacer fuerte en esa diversidad, así lo siento. España es muy diversa. Por ejemplo Madrid, una ciudad que acoge muchas culturas y mucha gente, y todo ese mestizaje uno lo va aplicando a su manera, de forma personal. Eso es enriquecedor y siempre suma.

Recientemente has saltado del lenguaje de la canción al lenguaje de la poesía, que es una disciplina diferente.
Estoy de acuerdo en que son dos disciplinas diferentes, es una realidad, es como lo hemos acuñado en nuestro lenguaje: una cosa es poesía y otra canción, y está claro que cuando hay una palabra para cada cosa es que hay una frontera, aunque estén muy cerca y se pueda ver una desde la otra. Hay canciones que se acercan a la frontera de la poesía y poemas que se acercan a la frontera de la canción. Hay poemas que sería muy, muy complicado llevar al cante y sin embargo hay poemas que resulta muy fácil que sean musicados, y ahí está Paco Ibáñez para demostrarlo. Con la letras pasa igual, algunas están cerca de la poesía y no se sabrían diferenciar, pero otras están muy, muy alejadas. Sin embargo hay una zona de grises, entre el blanco y el negro, donde algunos cancionistas nos sentimos más a gusto.

De esa zona sale tu poemario Bailaras cometas bajo el mar.
Cuando escribo un poema o un aforismo o un microrrelato, porque lo de «poemario» es un poco entre comillas, no estoy pensando en una canción. Diferencio claramente cuando estoy haciendo una canción y cuando estoy haciendo otras cosas, aunque es verdad que de esos versos que yo escribo he sacado muchas veces canciones. He escrito pensando que no iba a ser una canción pero luego he hecho el truco de adaptarlo a una canción y convertir un «poema», entre comillas, en una canción; nunca al revés. Más allá de si salgo bien o mal parado, he escrito este libro por la necesidad de expresar más escribiendo que haciendo canciones, pues al final haces doce canciones cada dos años y en todo ese espacio lo que se publica, si lo cuentas en versos, es poco. Así que hace una década empecé a escribir pensando que eso no era para canciones y ahí terminé escribiendo el libro.

 


 

Puedes leer aquí el comentario de Sueños y pan
(«Apuesta del Día» del 18/11/2017)

Xoel López Sueños y pan

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