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domingo 30 de abril de 2017

Maiferland (acto de amor)

Maifersoni

Un acto de amor, un acto de seducción. El regreso y el cambio. Así es el paseo más hermoso por uno de los discos del año en Chile. ¿Qué pasa si un millón de electrones explotan por default en la habitación? Quizás la respuesta más cercana está a centímetros de Maiferland.

Maiferland (acto de amor) - Maifersoni

Qué: Disco (edita Quemasucabeza)

El primer acorde de Partners entra acompañado por la sutil, profunda y limpia voz de Enrique Elgueta, mente maquiavélica detrás de este proyecto. La introducción al segundo disco de Maifersoni es un adelanto al sonido balsámico que corre por la hora de texturas, capas y más capas de virtuosismo bien utilizado. Aquí Elgueta se presenta desde un lugar distinto al que se le conoció con su debut, Telar deslizante (Michita Rex, 2010); se aleja de los ruidos de computadora, pero no los abandona por completo. Más bien se hace el mejor amigo de las guitarras endulzadas, el reverb preciso para los fraseos y las baterías suaves, rítmicas y tímidas. Un paisaje tan cercano y cálido que es el contexto perfecto para entregarse a la silenciosa intriga del seducir.
Canciones como Vuelta olímpica, En los pastos de la plaza e Invocación, están hechas para el soundtrack más sincero del amor de tu vida (o el de turno), sin caer en cursilerías. Maifersoni actúa como un galán casero, oscuro y misterioso; ese que no se ve en las comedias románticas, pero del que muchos se enamoran fácilmente. ¿Qué pasaría si un millón de electrones explotaran por default en la habitación? Así como el amor, es una duda que solo en Maiferland se puede resolver.

Maiferland (acto de amor) - Maifersoni

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