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sábado 25 de marzo de 2017

Lo que aletea en nuestras cabezas

Robe

Tras un año de gira con Extremoduro, Robe desentumece las meninges con un disco entusiasta y sorprendente. Las letras y la sensibilidad interpretativa beben de la encarnación más íntima de un artista que nunca se autocensura.

Lo que aletea en nuestras cabezas - Robe

Qué: Disco (edita El Dromedario)

Los fans de Extremoduro disfrutan con los inventos de su Robe Iniesta. Suyo, sí, porque es familia; a veces colega, a veces hermano mayor, a veces oveja negra. Desde aquél Extrechinato y Tú en el que también aportaban latidos Fito Cabrales, Uoho Antón y el poeta Manolo Chinato, Robe no se había aventurado en una carretera comarcal de este calibre, con canciones kilométricas (excepto esa Ruptura leve tan coherente, un susurro que deja las entrañas en solfa, y un par más), cambiantes, sinfonías de todos los colores, con barro en el alma y cenizas en el corazón. Excursión gozosa, empero, de principio a fin; Guerrero, por ejemplo, es juicioso desprejuicio que se canta a coro, con abrazo por los hombros; Contra todos es el orgullo del salmón que, sin embargo, se cuestiona su condición en aras de una existencia menos atribulada; Nana cruel es el insomnio inmediato en mitad de la siesta del carnero… así, en ocho historias, el extremeño halla alojo permanente en el ánimo de quienes escuchan este disco catártico, que paradójicamente, se nutre de cotidianeidad. El matiz está en la forma de abordarla, claro.

Lo que aletea en nuestras cabezas - Robe

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