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martes 12 de diciembre de 2017
Lichis

Mariposas

Lichis

El debate número uno en el mundo de la música actual (canciones o discos, fascículos o relámpagos) no es problema para Lichis: hace lo que le pide el cuerpo. En este caso, mejor cinco canciones inspiradas (es una primera parte, ojo: el disco no se cierra del todo) que doce forzadas tras la estela de dos buenos temas.

Qué: Disco (edita Carne de Canción)

¿John Cougar? Un poco. ¿Tom Petty? Algo hay. ¿Fito, el argentino más que el vasco? Rascas y aparece. ¿Enrique Urquijo? Quizá, si pasas la referencia por el saloon más cercano. Pero no, seamos justos. Lichis tiene el suficiente kilometraje en las suelas para perfilar con su propio molde un nuevo esfuerzo; el material desgranado en Modo avión marcó una pauta en su producción, y en ese discurso parece sentirse verdaderamente cómodo.

Desde la introspección y el paladeo brotan ahora cinco temas cincelados con mimo, casi en pespunte. No soy París deja el alma en el aire; Bicha, trotona ella, la sacude a conciencia. La versión del clásico No soy un extraño, de su admirado Charly García, se vertebra en el bajo, inspirado en el que suturaba aquél Who Can Ir Be Now de Men At Work, pero luego elige una deriva que podría emparentarse perfectamente con Steely Dan.

Teloneros de lujo es rock’n’roll; Lichis transmuta en el Bobby Gillespie más canalla y saca el matiz bluesero que Jagger y Richards han inoculado a cinco generaciones en el último medio siglo. En el cierre de esta placa llega Febrero: frenazo y baladón, con los violines y el piano de aliados. Pista importante: Alex Olmedo (La Naranja China) ha estado a cargo de la grabación. No se vayan todavía, en seguida habrá más…

Lichis Mariposas

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