Culturas contemporáneas de España y Latinoamérica a diario
-
viernes 23 de octubre de 2020

En el infierno

Hunter S. Thompson

A mediados de los 60, el periodista más audaz de la historia salió a la carretera durante un año y medio para acompañar a los «Hell Angels» estadounidenses, un grupo de motoristas racistas y violentos que se ocupó de llevar a las primeras planas el residuo de una sociedad en pleno cambio.

A finales de los años 60, los «Hell Angels» ya eran considerados «la gran amenaza americana», una denominación irónica que constituía el lado B del «gran sueño americano». Estos «Ángeles del Infierno» se veían a sí mismos como gente caída del mapa que cumplía el rol de escarbar en la basura de la sociedad estadounidense. No fueron outsiders inofensivos ni demasiado valientes: se movían en grupo, siempre montados en sus motos y alterados químicamente, y en ese estado se ocupaban de sembrar el terror a su paso. Un día podían asaltar comercios en busca de cerveza, otro día podían matar a golpes a alguien porque no les gustaba su aspecto (o su color de piel o religión). De hecho, la marca más oscura de su currículo es la muerte de cuatro fans (más un saldo de varios heridos) de los Rolling Stones durante un concierto de la banda inglesa en San Francisco en 1969, cuando oficiaban como agentes de seguridad del grupo de Keith y Mick, y asesinaron a golpes a un chico negro, incidente que desencadenó el caos y las muertes sin sentido.

Unos años antes, el revolucionario periodista Hunter S. Thompson se había embarcado en un viaje alucinado de dieciocho meses junto a la banda de motoristas con el fin informativo de retratar, desde el ángulo más cercano posible, el andar violento de los «Angels». Como padre del «periodismo gonzo» –que exigía un compromiso absoluto con la causa investigada, poniendo en riesgo la propia vida– Thompson volcó sus brutales experiencias en el libro de crónicas de carretera Los Ángeles del Infierno, todo un referente en materia de análisis de los cambios y las contradicciones que afectaban a la sociedad norteamericana de la época.

Hoy esta obra fundamental del periodismo con cojones vuelve a reeditarse en español, y nadie que pretenda comprender por qué los sesenta comenzaron tan bien y terminaron tan mal debería dejar de leerlo.

Finalmente Hunter S. Thompson se suicidó en 1972, terminando con su vida y con los sueños de amor y paz de una generación confundida y desencantada.

En el infierno