Culturas contemporáneas de España y Latinoamérica a diario
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jueves 24 de septiembre de 2020

Desafío electro

Yacht

El nuevo talento del sello DFA es un nuevo bombazo de electrónica dual, ideal para bailar y perfecta para escuchar.

Hace unos cuantos años, el inquieto James Murphy sentó las bases de una revolución musical que incluía rock, electrónica y algo de filosofía generacional. Su himno fue Losing My Edge, un bombazo ideal para las pistas de baile, que a la vez invocaba el espíritu rockero de su autor y reflexionaba acerca de cómo es eso de dedicarse a la música para fiestas después de los 30.

A partir de allí, su sello DFA se convirtió en el hogar para todos los desamparados generacionales que todavía tenían ganas de divertirse intentando ser estrellas de rock. El último eslabón de esa cadena de talentos ocultos se llama YACHT y su nuevo trabajo deja bien en claro por qué Murphy decidió darle una oportunidad.

Su primer disco para la escudería DFA encuentra al proyecto (que hasta ahora consistía en la única presencia del artista multimedia Jona Bechtolt) convertido en un dúo de electrónica dual: sirve para bailar, funciona para escuchar… Y le hace honor a la sigla que esconde su nombre: «Young Americans Challenging High Technology», algo así como Jóvenes Americanos Desafiando a la Alta Tecnología.

No tan jóvenes, es cierto, pero sí muy talentosos.

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