Culturas contemporáneas de España y Latinoamérica a diario
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jueves 2 de julio de 2020

Pista de aterrizaje

Goldfrapp

Después de una aventura acústica que no dejó conforme ni al grupo ni a su público, el dúo comandado por la atrevida Alison regresa al electro pop que lo lanzó a la fama.

Black Cherry (2003), segundo álbum de Goldfrapp, logró enlazar, en plena efervescencia electroclash, la música electrónica con el glam rock de los setenta. Boom: la fórmula fue tan perfecta que las ventas superaron cualquier expectativa. Desde entonces, el dúo liderado por Alison Goldfrapp y Will Gregory intentó por todos los medios no repetirse, poniendo su honestidad y su eterna búsqueda estética por delante de la seguridad que aporta seguir haciendo siempre lo mismo. Los resultados, sin embargo, nunca fueron tan contundentes.

«A veces pienso por qué no podemos hacernos la  vida más fácil y sencillamente hacer el mismo álbum una y otra vez», se sincera Alison. «Pero la conclusión es que no creo que pudiésemos, incluso aunque lo intentásemos. La cuestión es que intentas descubrir sonidos y contar una historia sobre lo que pasa en tu vida. Podrías ganar más dinero encontrando una fórmula y  limitándote a ella. Pero eso para nosotros no tiene ningún sentido».

Head First, su nuevo álbum, muestra a la parejita más afilada que nunca, con las ideas claras y la inspiración bien alta. Porque aquí sobran piezas para bailar, como sucedía en los mejores tiempos, aunque aparecen presentadas de un modo distinto: menos glamour, más dulzura, menos rock, más psicodelia.

Una nueva fórmula, sí, que tendrá su respuesta en unos años. A disfrutarla mientras tanto.

Pista de aterrizaje