Culturas contemporáneas de España y Latinoamérica a diario
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viernes 18 de septiembre de 2020

Celesta

Maria Coma

La catalana mantiene y corrige al alza el estado de gracia exhibido hace dos años en Magnolia y lleva su apuesta por la belleza a un lugar que no parece al alcance de ningún otro músico popular actual.

Qué: Disco (edita Amniòtic)

Maria Coma ha sacado un nuevo disco. El día de la primera escucha será un poco mejor para cualquier oído expuesto a las canciones que lo contienen. Maria lo ha escrito en Berlín, sola y sin aderezos. Después, con Pau Vallvé (siempre compinche) como timonel, lo ha grabado en una masía a lo largo de dos meses, siempre de noche, en varios idiomas: el predominante catalán, castellano, inglés y algún toquecito de alemán. Lo presentó hace un mes en el Mercat de Vic y lo pasea ya por escenarios catalanes y aledaños. En la grabación (y en la gira que va a apoyar Celesta) María usa un nuevo instrumento, el clavi-nimbus, fabricado por el Taller de Escultura Sonora Baschet de la UB. Es un teclado de diapasones, amplificado con un globo: un instrumento que recuerda la sonoridad de una celesta o una cajita de música, y que refuerza la sensación cómplice entre intérprete y oyente. Maria acaricia las teclas y, cuando toca, las hace vibrar. Además, aporta la calidez (y perfecta afinación: qué difícil es un diez sobre diez en ambos aspectos) de su voz hechicera. El resto de la argumentación hay que dejárselo a las canciones y, si tienen la fortuna de toparse con su gira, a los recitales. Porque no hay otra artista así ahí afuera. Ninguna.

Celesta - Maria ComaCelesta

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