Culturas contemporáneas de España y Latinoamérica a diario
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viernes 25 de septiembre de 2020

Camino ácido

Ángel Stanich

Un artista nuevo con nuevas formas de decir las cosas: aleluya. Si logras ir más allá de su timbre, hay premio: engancha de manera natural, sin fórmulas maquiavélicas, a puro golpe de actitud, talento y fondo de armario.

Qué: Disco (edita Octubre/Sony)

El disco debut de Ángel Stanich ya está en la calle. Sí, se parece un montón a Albert Pla en la voz. Se queja su sello de la analogía: pataleta innecesaria, dada la evidencia de su timbre idéntico, o maniobra de 360 grados para llamar la atención. Además, el parecido acaba ahí: nada que ver en cuanto al rollo y la semántica, personales e intransferibles, que no dylanianas (otra comparación odiosa, esta vez menos justificada). Stanich nació en Santander, viene de Valladolid y solamente tiene veinticinco años, aunque el soniquete que extrae de las cuerdas vocales parezca pertenecer a un veterano del circuito de garitos, con el brazo lleno de quemaduras de cigarrillo. Un bardo atípico, rarete de narices, que enarbola el sencillo Metralleta Joe para galvanizar a las masas por doquier y reclutar soldados enardecidos por la mística de una causa imposible: seguirle el rollo a su líder y continuar viviendo vidas normales, como si nada hubiera sucedido. Con la producción de Javier Vielba, timonel en los estudios de grabación para el navío Arizona Baby, el disco supura surrealismo e historias dignas de cómic. Es divertido, magnético para los ojos aunque no haya trazas de metal en ellos y, por si fuera poco, convincente en la parcela musical.

Camino ácido - Ángel Stanich

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