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viernes 23 de octubre de 2020

Morning Phase

Beck

A olvidarse de la música para fiestas y de la psicodelia chicana: el nuevo disco del geniecillo californiano regresa a los paisajes oscuros y de paso de lento de otras épocas, para presentar melodía y canciones ideales para una depresión controlada.

Qué: Disco (edita Universal)

«Este nuevo disco va de vuelta a las asombrosas armonías, construcción de temas e increíble impacto emocional de aquel álbum, al mismo tiempo buscando un creciente e infeccioso optimismo». Así define el propio Beck a Morinign Phase, su nueva criatura musical, algo así como el hermano mellizo de Sea Change, su disco de 2002, donde las cuerdas, los ritmos pausados y el fantasma de Nick Drake lo ocupaban todo. La aventura comenzó en Nashville, cuando Beck viajó a la meca de la música country para empaparse de tradición y grabar allí un álbum con músicos de la región. Sin embargo, por alguna razón, la apuesta no funcionó. Cargado de cintas –Beck no graba con tecnología digital, algo que se nota en su sonido–, regresó a Los Ángeles, donde Morning Phase se cubrió de sombras, texturas y armonías enmarañadas, hasta alcanzar el estado que el propio músico define hoy como un conjunto de canciones para una «depresión melancólica». Un disco especial, que no ayudará a nadie a levantarse de la cama ni a juntar energías para un viernes o sábado a la noche. Pero que sí funciona como un perfecto y complejo acompañamiento para una tarde de reflexiones e introspección.

Morning Phase

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