Culturas contemporáneas de España y Latinoamérica a diario
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jueves 24 de septiembre de 2020

Resituación

Nacho Vegas

Con un talento y un coraje únicos, el cantautor asturiano que se convirtió en la voz de una generación se olvida un poco de sí mismo, para ocuparse de una actualidad política imposible de ignorar.

Qué: Disco (edita Marxophone)

Resituación, el nuevo disco de Nacho Vegas, ataca sin más vueltas el punto en cuestión: quizá como nunca antes, las canciones del asturiano –que en los últimos diez años, a fuerza de grandes discos, se convirtió en una voz generacional de referencia– se imponen como verdaderas crónicas de una actualidad política que, evidentemente, no está dispuesto a dejar pasar. Desde aquel primerizo Actos inexplicables Vegas construyó una discografía que hizo públicos sus dramas personales, influida fuertemente por la literatura del desencanto y las texturas musicales, con la sombra de Nick Cave y Leonard Cohen conteniéndolo todo. Hoy, aquellas canciones sustanciosas, casi siempre envueltas en fantásticas texturas sonoras, se volvieron menos personales y más comprometidas (salvo en los casos de las preciosas Luz de agosto sobre Gijón y La vida manca, dos maravillas del flamante nuevo disco) como si Cave o Cohen jugasen a ser Ray Davies o Bob Dylan, según la ocasión: el humor autocrítico del primero, la denuncia apasionada del segundo. No es que antes fueran temáticas ajenas a las inquietudes de Vegas, pero podría decirse que, en la escala de intereses de sus textos, el orden se ha invertido. Resituación se convierte así en el disco en el que Nacho se olvida un poco de Nacho para increparle al mundo, y en especial a España, que no le gusta lo que está pasando, y que él, con una facilidad admirable, está aquí para convertir sentimientos globales en himnos particulares que cantaremos a gritos.

Resituación - Nacho Vegas

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