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lunes 6 de abril de 2020
Martín Buscaglia

Somos libres

Martín Buscaglia

El uruguayo Martín Buscaglia acaba de publicar Somos libres, un disco que no tenía planificado. Él solo, guitarra y voz, reversiona canciones propias y de leyendas indie como Eduardo Mateo y Jonathan Richman. Y prepara la edición española de El pimiento indomable, artefacto sonoro que concibió en dupla con Kiko Veneno.

Qué: Disco (Los Años Luz)

Siempre bromea que, siendo niño, se cayó en la marmita. No es para menos. En su infancia desfilaron, frente a sus ojos y oídos más que atentos, grandes como Eduardo Mateo, Urbano Moraes, Rubén Rada y su padre Horacio Buscaglia. Esa es una de las razones por las que Martín es swing puro, heredero del candombe beat. Y si a esa información genética se le agrega la escuela funk, la payada y la creación del «Hombre Orquesta», tenemos a uno de los tipos con mayor talento musical del sur americano.

Este año 2014 editó un disco inesperado. Se llama Somos libres y está disponible por Los Años Luz (Argentina) y Bizarro (Uruguay). Él solo, guitarra y voz, grabado en directo. «Es fruto de un amorío fulminante con una guitarra que me regalaron», cuenta Buscaglia. La historia es simple: un amigo le obsequió una Valeriano Bernal y el romance con el instrumento llevó al músico a dar un show en el porteño Café Vinilo, sin acompañantes y sin la parafernalia sonora del personaje Hombre Orquesta.

Hay otro plano particular en el concepto de Somos libres: el repertorio fue armado pocas horas antes, lo que no implica que apele a la improvisación sino a jugar todas las cartas al alma de cada canción, a un talento que Buscaglia maneja a la perfección. «La idea original era hacer unos shows en Buenos Aires, solo empuñando la guitarra. Ni siquiera enchufada, cero cables. No era el plan grabar un disco: que esa noche haya sido registrada es una rareza. Fue tiempo después que me mostraron la grabación, y luego de una temporada sin darle bola –nunca escucho las grabaciones de toques en vivo– la escuché y me di cuenta a lo que se referían: habíamos registrado el ectoplasma de un concierto».

Lo mejor, dicen, es atraparse distraído a uno mismo. Martín, en todo caso, prefiere citar a Clarice Lispector: «solo me interesa lo que no se puede pensar». ¿Qué lleva dentro Somos libres? Versiones de canciones propias y ajenas, con la única exigencia de estar él solo con la guitarra. «Toqué canciones de mis discos pero intervenidas, algún tema nuevo, pedidos de la gente y versiones de cosas que amo y me dieron ganas». Hay un par de joyitas de Jonathan Richman, Mandrake Wolf y Eduardo Mateo. Pero hay, sobre todo, la magia despojada de un gran intérprete.

En estos días de hombre libre, esperando a que se edite el disco en Montevideo para presentarlo a finales de octubre en el Teatro Solís, Martín hizo las maletas y se largó a España. A dar un show en el madrileño Café Berlín el pasado 5 de septiembre y a filmar un par de vídeos con Kiko Veneno, para la promoción de El pimiento indomable, álbum que grabaron juntos hace un tiempo y que se editará en un par de meses en España.

Martín Buscaglia Somos libres

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