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sábado 19 de septiembre de 2020

NNO

Niñera Nueva Ola

El guitarrista de Buitres, el pandense Gustavo Parodi, armó banda paralela en la que se prueba al micrófono y se da el gusto de rockear bien lejos de estadios y festivales multitudinarios. El nombre Niñera Nueva Ola lo tomó de una canción de Palito Ortega y el disco de debut tiene una de las portadas más bizarras de la temporada.

NNO - Niñera Nueva Ola

Qué: Disco (edita Bizarro)

Cuando el primer manager de Los Estómagos, el legendario Gonchi, le explicó al guitarrista Gustavo Parodi que si quería hacer una banda punk se olvidara de cantar, que el formato debía de ser cuarteto –el molde que venía de los Pistols y los Clash–, lejos estaba de imaginar que treinta años después esas palabras desembocarían en la gestación de un grupo llamado Niñera Nueva Ola. La historia es por demás conocida: Parodi y el Hueso probaron, allá por 1983, a un chico de Empalme Olmos que se quedó tocando la batería y finalmente se incorporó Gabriel Peluffo en voces, la integración histórica de la fermental banda post-punk rioplatense, que desde los noventa hasta acá derivó a esa máquina de rock llamada Buitres. Si el hecho de no cantar, le hizo ceder a Parodi el protagonismo de escribir letras y músicas primero al bajista buitre Pepe Rambao y luego al propio Peluffo, poco importa, lo cierto es que a poco de cumplir los cincuenta años, el guitarrista pandense se sacó las ganas de armar una banda paralela donde la premisa es «el que compone canta». Una suerte de empezar de nuevo, de cero, de abajo. Niñera Nueva Ola es eso: un aguerrido equipo de rock acelerado de tres guitarras, bajo y batería. Los nuevos amigos de Parodi son todos de Pando, pequeña ciudad al noreste de Montevideo donde debutaron hace un par de años en el pub 7A, después de un par de meses de ensayos y sacar canciones rápidas y pogueras. Parodi no se bajó de Buitres, por lo que la nueva banda debe tomarse como una infidelidad, un proyecto que le permite recuperar la adolescencia perdida y tocar en pequeñas salas, para poca gente, sin mánager, sin prensa, sin todas esas cosas necesarias para alimentar una máquina que se le ha vuelto un poco pesada. Y como todo disco infiel, tiene sus bazas en la energía, en la pasión y en la posibilidad de escuchar la que podría haber sido la «voz del punk uruguayo», la voz de Parodi, creador de himnos históricos como Solo y La música está enferma. ¿La portada del disco? Una bizarrada de Parodi: «Fui hasta la panadería, ví ese cañón de dulce de leche, lo compré, y cuando llegué a casa le saqué una foto. Nadie entendía nada… Desde que lo vi que lo pensé como tapa del disco». Así fue saliendo todo: las canciones, los ensayos, los toques, los videoclips con cero presupuesto (de las canciones Te quiero mucho y 24, 25, 26) y ahora un disco con el sello de uno de los grandes cerebros del rock uruguayo posdictadura.

NNO - Niñera Nueva Ola

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