Culturas contemporáneas de España y Latinoamérica a diario
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jueves 1 de octubre de 2020

Sílice

Aurora

Los granadinos exacerban su discurso psicodélico en un trabajo que huye de efectismos y se afana en acariciar la conciencia colectiva de sus oyentes. Yo me erizo, tú te erizas, ellos se erizan…

Sílice - Aurora

Qué: Disco (independiente)

Segundo ronroneo de Aurora. Los hermanos Bolívar vuelven a la carga (junto a Carlos Marqués) tras la excelente acogida de Géminis (2013) y el jaleo generalizado en la escena independiente por los poderes exhibidos en un debut de altos vuelos. Este nuevo «miau» es aún mejor. Voces, el segundo corte, es una prueba fidedigna de ese crecimiento: atmósfera inquietante, esqueleto de bajos poderosos, teclado-muro, estribillo hipnótico… detalles que se prodigan a lo largo y ancho de un álbum lleno de colores, desde el ocre al amarillo chillón. Todo pasado por el tamiz del groove, como si los Happy Mondays y Kula Shaker se hubieran marcado una bajada de revoluciones paseando a saltitos por la pradera. Brilla el manejo de códigos diferentes: la instrumental Roxy-B es todo un viaje astral, de los que atraviesan con éxito zonas de interferencias y alcanzan finalmente la estación de servicio más molona del mapa galáctico. Algo tan sólido rescata el credo de Ian Brown y Stone Roses: la onda expansiva debe viajar firme y armoniosa, como si surcara el agua de una charca. Las síncopas de Nuevos medios, sin gota de artificio instrumental, puntean un tema alucinado que desemboca en otro aún más psicodélico, Jardín botánico. Si ven pasar el autobús azul de Aurora ante su puerta, súbanse. El objetivo no es alcanzar la meta, sino disfrutar el viaje.

Sílice - Aurora

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