Culturas contemporáneas de España y Latinoamérica a diario
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miércoles 13 de noviembre de 2019

Pachuco

El Twanguero

Se abre el telón. Aparece un garito sudoroso con paredes de barro, en alguna frontera árida. La banda está encendida, y el guitarrista es sumo sacerdote en la iglesia del twang. Amiga, amigo, mala suerte: están ustedes perdidos.

Pachuco - El Twanguero

Qué: Disco (edita Warner)

Diego García vino al mundo en Valencia y, poco a poco, el mundo se le vino encima a él, por mor de convertirse en campeón olímpico a la hora de ningunear fronteras, verdades irrebatibles y sentencias lapidarias. Eligió la guitarra como brújula para un viaje bárbaro y maravilloso por los rincones más calientes del orbe, y descubrió que no hay nada como el twang para erizar pieles: incluso las más curtidas suelen rendirse a una música que celestinea, certera, los corazones solitarios de cualquier tugurio con clase. El Twanguero, como flautista de Hamelin claramente deslocalizado, solo tiene que marcar el paso; va cambiando de marcha según el dictamen de su propio estómago, hasta convertir el alza y baja de revoluciones en un ritual casi tántrico. Speedy García lo dispara (el ritual) y Lupita L.A. o Kiss Me Baby lo acompasan en clave arrastrada, de puntillas sobre un tempo arrobado que invita a pisar la arena y dejar que el cuerpo se exprese, sin miedo al ridículo. Llega El cumbanchero (magnífica revisitación del clásico del Jíbarito Hernández Marín: nada que envidiar a la que hiciera Pérez Prado, salvando las distancias estilísticas) y ya no hay vuelta atrás. Nunca es cierto que cualquiera tiempo pasado fue mejor, pero… aquellas noches de amor, espinas, tequila y peligro tuvieron que ser divertidas. Diego García hace público su transporte privado para un regreso sabroso en el tiempo. Súbanse, por el amor del Altísimo.

Pachuco - El Twanguero

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