Culturas contemporáneas de España y Latinoamérica a diario
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lunes 28 de septiembre de 2020

That Place By The Thing With The Cool Name

Gecko Turner

El brujo de Badajoz se marca un disco alucinado, con reminiscencias de grandes nombres y un sello tan personal como indefinible, que le emparenta del mismo modo con el soul jazz, el son, el discofunk o el reggae. Se salta los convencionalismos sin tocar jamás la valla con el talón.

That Place By The Thing With The Cool Name - Gecko Turner

Qué: Disco (edita Lovemonk)

De pronto, aparece. Cada cierto tiempo, en una cadencia imposible de ajustar a criterios estacionales o bíblicos. Gecko Turner, el Prince pacense, el Manu Chao del subsuelo, el espejo en el que quizá se miraron inconscientemente Adanowsky y Gabriel Ríos antes de inventarse, saca nuevo disco y eso es suficiente para encenderle cien velas a los santitos del altar, gesto coherente ante la inminencia del incendio. Lo de este álbum no tiene mucho que ver con Subterranean Homesick Blues en lo formal pero, al igual que aquella joya del renacimiento moderno, el disco es un viaje. Un invento que quizá pronto sea real, en forma de velocísima cinta transportadora que lleva al viajero por doquier, permitiéndole empaparse de sonidos, sabores y olores, sin necesidad de aislarse en un pájaro de acero a 33.000 pies o de esperar que Scotty responda al «beam me up» para llevarnos de vuelta al Enterprise, y disculpen el guiño trekkie; el tipo le pega a todas la sonoridades con una naturalidad pasmosa, y conecta de igual modo con audiencias heterogéneas allá donde va. Puestos a elegir gemas, Little Sony, Juanita y Medium Rare lo son. Hay doce más, con la guitarra de Rafa Prieto y el bajo de Dr. Robelto en gozosa omnipresencia. De Coltrane a Cuba, el sur del Sáhara y los ojos del Guadiana. Sumérjanse.

That Place By The Thing With The Cool Name - Gecko Turner

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