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viernes 4 de diciembre de 2020

HiperAsia

El Guincho

Es cosa probada que los locos mansos se reconocen a la primera: El Guincho y Björk, por ejemplo, en el anterior año olímpico. El canario se lanza ahora a una piscina de aguas termales con la paradójica intención de tensar sus músculos y soltar los nuestros.

HiperAsia - El Guincho

Qué: Disco (edita Everlasting/Canadá)

Tercer disco en nueve años. El Guincho es, de lejos, el artista español más inclasificable. Al mismo tiempo, aunque suene raro, es sencillo reconocer sus pasos: sampleo intensivo, voces alteradas por multiefectos, letras a medio camino entre el hedonismo y el conceptual incomprensible de Liniers, psicodelia como baño de chocolate sobre todo el pastel de datos excesivos, que comprime a los humanos despistados y libera a los cándidos de corazón. Al artista le brota la chulería guanche en manantial, por encima de las capas magnéticas con las que recubre sus composiciones. Hermanado vía trópico con el venezolano Algodón Egipcio, conectado extrasensorialmente con Litmanovich y su Cineplexx con sabor a Papaya, Pablo Díaz Reixa confirma en este álbum (un salto con pirueta de 180 grados respecto al segundo de su carrera, Pop negro) que se alimenta de la sorpresa, la viste de samplers, modifica su voz para armonizarla con el caos y remata la jugada con los brillos adecuados, como pasa en ese Comix (junto a La Mala) que abandera el disco, o en temas abracadabrantes como Stena Drillmax, Sega y Pelo rapado. Los arreglos vocales de Ariadna Chevalley y los aportes del grupo de góspel de la Complutense madrileña (amén de María Ayo) completan la jugada. Por cierto, el disco salió primero en formato pulsera con chip NFC que permite escuchar el álbum íntegramente al acercarlo a un teléfono inteligente.

HiperAsia - El Guincho

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