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miércoles 23 de septiembre de 2020

El final de las primaveras

Valle de Muñecas

Un Manza en estado de gracia reinicia ese paraíso llamado Valle de Muñecas. El final de las primaveras –su trabajo más reciente–, es un nuevo cóctel de canción de autor alternativa que ofrece una variada gama de temperaturas.

El final de las primaveras - Valle de Muñecas

Qué: Disco (edita Scatter)

Puede uno pasar treinta años viviendo encerrado en un iglú, escuchando sólo el crujir de las cucarachas marinas (si es que existen), sin consumir ni un segundo de música, que la memoria indeleble que consiguen imprimir algunos artistas y proyectos musicales en la psique permanecerá inalterable. Con Mariano Esain –más conocido como Manza, líder de (antes) Menos que Cero y (desde hace más de una década) Valle de Muñecas–, sucede eso: apenas abre la boca se sabe que es él. Ha conseguido dar con una personalidad identificable, un producto suyo, singular y completamente personal, a la vez que se erige como el líder de unos imaginarios R.E.M. argentinos que han remodelado la idea de canción de autor envasada en una variopinta gama de colores alternativos. El final de las primaveras es quizás el disco más heterogéneo de la banda; de ahí que nos encontremos con singles «marca Manza» (Las cosas perdidas o A un lado) pero también –lo que demuestra su buen estado de forma–, se permite varias licencias, que van desde incorporar rasgueos a lo The Police en un cóctel adrenalínico (Una hoja en blanco), amurallar el folk rock al estilo calamaresco (La cura y el dolor), componer una nana ingrávida (El final de las primaveras), acercarse al sonido de Peligrosos Gorriones (Reinvención) o coquetear con la canción de autor noise (Esta vez) o con el indie rock británico (La llave de los días mejores).

El final de las primaveras - Valle de Muñecas

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