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domingo 8 de diciembre de 2019

One Hit Wonder

Joselo Rangel

El guitarrista y compositor mexicano, integrante de Café Tacuba, apuesta por la ficción y sale airoso en un libro de cuentos en donde lo cotidiano se funde con lo asombroso y afianza a su creador como una de las plumas más reveladoras de América Latina.

Qué: Libro (edita Almadía)

En 2014, el mismo año en que se editó en Argentina y México Crócknicas marcianas, su primer libro, que reúne algunas de las mejores columnas que presenta semanalmente en el diario Excélsior desde 2008, Joselo Rangel empezó a publicar breves escritos de ficción en un blog al que bautizó Textos Mutantes. Con la ayuda de su hermano Quique, el escritor Bernardo «Bef» Fernández y el docente Juan Vásquez Gama, que leían y corregían su trabajo, fue publicando un cuento cada miércoles durante un año; cuando tuvo suficientes, Bef le presentó a los editores de Almadía quienes le ofrecieron hacer un libro con sus cuentos. El resultado es One Hit Wonder, una selección de veinte narraciones descollantes.

Desde niño, Joselo se aficionó a la literatura de ciencia ficción y, gracias a ello, influenciado por Ray Bradbury soñó con escribir sus propias invenciones. Después aparecieron Kurt Vonnegut y José Agustín pero también el rock and roll; entonces su anhelo de escribir se materializó en canciones como María, 24 horas, Dos niños y Zopilotes, que forman parte del repertorio de Café Tacuba, y otras, como Guacamaya, que le dan brillo a su corto trabajo en solitario. En ellas y otro puñado más, Rangel recrea momentos y personajes de una manera desenfadada y orgánica, tal como lo hace con sus reflexiones en su columna semanal; pero en sus cuentos, cada situación planteada es llevada a límites que tantean lo absurdo con la destreza de quien sabe que lo sutil no quita lo atrevido.

En One Hit Wonder, Joselo Rangel invoca la presencia de Sasha Grey, Paul McCartney, Joe Strummer, el Caín bíblico; pone en aprietos a padres y madres de familia, hombres bien dotados, mujeres quisquillosas; acaba con relaciones y bandas de rock. Cada personaje tambalea sobre una cuerda floja sin red que le aguarde abajo, pero el patetismo, que ronda la mayoría de las historias, claudica ante el sarcasmo, que el autor domina con maestría. La sensación que arroja la lectura de cada uno de los veinte cuentos, además de una complicidad guasona, es la de descubrir a un narrador sorprendente que recién pone en marcha su locomotora creativa.

One Hit Wonder

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