Culturas contemporáneas de España y Latinoamérica a diario
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jueves 13 de agosto de 2020
Foto: Filipa Alves

Senderos

El Remolón

En su flamante Senderos, El Remolón se muestra menos bosquejado y más cósmico que en anteriores trabajos. El productor porteño que mixtura electrónica con ritmos latinoamericanos está de vuelta con un puñado de canciones ideales para las pistas de baile desestructuradas del mundo.

Qué: Disco (edita Fértil Discos)

Si quince años atrás nos hubieran hablado de un artista que tiraba líneas rítmicas que se debatían entre la cumbia lenta y las raíces del reggae y el dub más espacial, hubiéramos resumido (y reducido) la propuesta a un por entonces denostado género: la cumbia villera. Afortunadamente, artistas-bisagra como El Remolón, uno de los nombres más representativos de la llamada cumbia-dub o cumbia-electrónica o neo-cumbia, llevan unos años quitando sambenitos al género tropical por antonomasia del Cono Sur latinoamericano con su particular versión cumbianchera de las alegorías espaciales. Darth Vader y E.T. también bailan cumbia.

Tan lisérgico como siempre, pero llevando su sonido a un territorio más doméstico que en sus anteriores producciones (sobre todo si lo comparamos con el ambicioso Selva, de 2014, en donde coqueteaba con raíces folktrónicas y una corte de invitadas de lujo como Miss Bolivia o Lido Pimienta, entre otras), este Senderos se mueve por un territorio más oscuro, menos bosquejado y selvático y más cósmico. Bajo en fidelidades, coqueteando más con el 8 bit que con la mezcla de raíces y cables de otros proyectos hermanos como Chancha vía circuito o Nicolá Cruz, levanta vuelo en un viaje incidental por las fronteras en las que el baile tropical y las comunidades secretas (o sectas) se dan la mano y montan una discoteca latina en el espacio exterior.
Un EP largo, o un LP corto de siete canciones, en las que lo vemos acercarse a una suerte de balada trap (Blindaje), a un bolero cumbiero doméstico (Calma chicha), a una space-cumbia-villera de estribillo futbolero (Guerreros del amor), redimensionando las opciones reggae-dub más tribales (Dionisios), dándole un empaque andino a una nueva facción del reggaetón lo-fi (Senderos, con la voz de Jin Yerei), encendiendo la espada láser para una batalla de bailes cumbieros extraterrestres (Apolo) o levantando una villa de casas de chapa en medio de Kingston y Saturno a la vez, con el teclado colgante de Pablo Lescano en una cumbia en tres movimientos que legitima desde la vanguardia la cumbia villera (La pelota).
El Remolón Senderos
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