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viernes 18 de septiembre de 2020

A pocas semanas de estrenar el año centenario de la eterna Violeta Parra, encontramos su versión en plastilina. Los chilenos Leo Beltrán –Niño Viejo– y Cecilia Toro –Plastivida– unen sus expresiones creativas para realizar Cantar con sentido, una obra stop-motion de veintitrés minutos que condensa los 49 años de vida de la imprescindible y polifacética artista y activista chilena.

Cantar con sentido es un homenaje artesanal y poético a la intensa vida de Violeta Parra, un viaje por los caminos que la construyeron como persona y artista. Con una declaración de intenciones en verso anticipan sus creadores la obra: «Del campo profundo y carente, a la Europa antigua y distante, luchando siempre adelante, incluso en su despedida galopante, Violeta Parra exhibe sus artes, con sus desventuras mediante. Un vistazo a la historia de la mujer que rescató el folclore de un país que olvida».

Como no podía ser de otra forma, el universo sonoro y la música –compuesta por Raimundo Santander– conforman un personaje protagonista en el relato, que podrá verse próximamente en el Festival In-Edit en Santiago de Chile y en muestras en Chiloé, Concepción, Lisboa, Toulouse, Madrid y Barcelona. Una obra errante que será exhibida de forma permanente en el Museo Casa Natal de Violeta Parra de San Carlos (Región del Bio Bio), entidad que encargó la pieza a Beltrán y Toro.

Al recibir el pedido, la dupla de artistas chilenos se entusiasmaron con el desafío de animar la vida cuadro a cuadro de la activista del folclore popular. «La investigación fue intensa y tratamos de ser lo más fieles al mundo que descubrimos cuando investigamos los pasajes de la apasionante vida de Violeta Parra. La folclorista como personaje es tremendo, pasó por muchos altos y bajos, su vida es una obra digna de contar, inspira e invita a la reflexión. Si bien contamos algunos aspectos poco conocidos por muchos, hay episodios que quedaron fuera, como los trabajos circenses de los Parra cuando eran niños, ciertas presentaciones de Violeta que son históricas, o sus conexiones con el mundo mapuche», explican los realizadores a Zona de Obras.

Tras la investigación, el equipo de Cantar con sentido construyó un collage de referencias visuales alimentado por el imaginario colectivo del equipo y sus familias, el campo chileno antiguo, fotografías de Sergio Larraín de los años 20-50 y un mosaico visual desarrollado por dirección de arte. «Desde el inicio supimos que otro punto importante en el desarrollo visual sería la materialidad de los objetos, la vida de campo nos sugería que las texturas debían ser naturales. Se recolectó pasto, cortezas y tierras que funcionaran a escala, además de telas con patrones pequeños y que fueran los que se estilaban en esa época. Siguiendo esta línea es que trabajamos con un grupo de bordadoras de la localidad de Copiulemu quienes trabajan una técnica parecida a la que usaba la misma Violeta. Las imágenes resultantes de esta colaboración son un gran aporte visual, de gran calidad orgánica y de auténtica candidez», explican.

El equipo dedicó dos meses a la investigación y el guión, cuatro a la animación –a cargo de Enrique Ortega– y otros cuatro a la postproducción. En total, diez meses de intenso trabajo para construir este homenaje stop-motion a una de las mujeres latinoamericanas de referencia. Tras su estreno en mayo de 2015 en el Festival Chilemonos, la obra ya se ha mostrado en Polonia, Francia y el santiaguino Teatro de la Memoria, entre otros espacios.

Cantar con sentido - Violeta Parra

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