Culturas contemporáneas de España y Latinoamérica a diario
-
jueves 2 de julio de 2020

Para quienes aún viven

Exquirla

Se intuía desde hace meses, pero el alzado del telón ha superado toda expectativa. Exquirla une a dos fuerzas creadoras duchas a la hora de esquivar la autocensura. Bienvenidos sean ustedes al resultado.

Qué: Disco (edita Superball/Century Media)

Toundra: musicón sin letras. Enrique Falcón: letras ávidas de música. Niño de Elche (Francisco Contreras Molina y olé): humano sináptico, conector, antítesis del piloto automático, desvarío sobre raíles que va dibujando sobre la marcha. El año pasado, Exquirla asomó cabeza y patita en las fiestas Demoscópicas de Mondo Sonoro. Ahora ya hay disco, ya hubo debut (dos noches madrileñas de público atónito) y afloran devotos confesos que cuentan los días para el festival Cruílla (sí, en ese cartel hay un nuevo pavo real entre tanto gallito) y cruzan los dedos para que la gira de teatros, o pabellones, o carpas con lluvia micronizada sea generosa en fechas y kilometraje.

¿Qué hacemos con este invento? ¿Caer en la lisonja temblorosa? ¿Buscarle tres patas al gato para exhibir un sentido crítico impermeable a las sensaciones demasiado intensas? ¿Evitar las referencias a los trabajos individuales de las partes para no pervertir el juicio al nuevo todo? Ni idea. Ocho canciones bastan: los tragos cortos ponen la carne de gallina… y los largos chalanean con los nervios en una suerte de compraventa de emociones; son mantras que, en un momento dado, devienen torrentes. Las cuerdas aúllan en preludio o respuesta a las cuerdas vocales del artista superlativo que rema con ellas. La forma vocal es tan diversa como el universo del propio Contreras: quejío, oración, fraseo… todo en su sitio. Una barbaridad.

Exquirla

Enlaces relacionados: