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viernes 4 de diciembre de 2020
Ondatrópica

Baile bucanero

Ondatrópica

El segundo álbum de la súper-orquesta colombiana traspasa las fronteras terrestres, se adentra en el mar y en los misterios sonoros de la pequeña isla de Providencia, invoca el espíritu más complejo del Caribe musical y escribe otro capítulo estelar del tropicalismo colombiano.

Qué: Disco (edita Soundway Records)

La isla de Providencia, u Old Provindence, fue habitada en el Siglo XVII por puritanos británicos, esclavos africanos, filibusteros y corsarios provenientes de Inglaterra y Holanda. La agitación contenida en ese territorio se potenció en el Sglo XX con la influencia jamaiquina que empujaban el oleaje y las barcas cargadas de ritmos como el calipso, el soukous y el mento. Hasta allá, hasta esa pequeña isla, ubicada a casi ochocientos kilómetros de Colombia continental, fueron a parar el músico colombiano Mario Galeano (Frente Cumbiero y Los Pirañas) y el productor británico William Holland (Quantic) para alumbrar Baile bucanero, el nuevo disco de Ondatrópica, ese gran combo que en 2012 restauró los pilares de la música tropical colombiana.

Bajo los mismos preceptos que definieron la grabación de su debut: tratamiento análogo y la reunión de leyendas de la música tropical con nombres destacados de generaciones más recientes; en octubre de 2015, después de arduas sesiones de grabación en Bogotá, Quantic, Galeano y un combo de músicos bravos, viajaron a Providencia para reunirse con artistas locales y explorar en las sonoridades propias de la isla y la cultura raizal angloparlante que también hace parte del Caribe colombiano.

A los consagrados Michi Sarmiento, Markitos Mikolta, Wilson Viveros, Fredy Colorado y Nidia Góngora, se sumaron otros músicos legendarios como Adolfo Castro, Guillermo Navas, Gustavo García «Pantera» y Justo Valdez; músicos de la isla como Elkin Robinson, Willie B, Jordan Bway y el Coral Group; y otros como Urian Sarmiento y Kike Egurrola, para conformar otro equipo de ensueño y dar forma a otra pieza maestra, tal vez menos impresionante la anterior pero más arriesgada e innovadora.

El estudio, armado en el Teatro Midnight Dream, se convirtió en el foco de largas sesiones de trabajo que dieron como resultado cruces orgánicos entre ritmos e instrumentaciones geográficamente distantes: reggae, boga, champeta y cumbia; marimba de chonta, mandolina, lapsteel y máquinas de ritmo. Los temas grabados casi en directo rezuman frescura, belleza y, sobre todo, la sensación de haber dado con una sorprendente y profunda sonoridad que subyacía y se intuía pero no se oía, hasta ahora: la de una América entera.

Ondatrópica Baile bucanero
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