Culturas contemporáneas de España y Latinoamérica a diario
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viernes 29 de mayo de 2020
Foto: Eduardo Álvarez

Xalá

Dorian Wood

El angelino de raíces ticas Dorian Wood se lanza a la piscina del castellano con un trabajo grabado en España, que rescata sus claves creativas y las dimensiona a través de un espléndido conjunto de canciones.

Qué: Disco (Atonal Industries)

Todo en Dorian Wood invita a la hipérbole. Es complicado sustraerse a esa tentación, hasta el punto de que resulta ridículo frenar la cascada de epítetos. ¿De dónde ha salido? Es la pregunta favorita de quienes van descubriéndolo, y eso que lleva más de una década (van cuatro discos de larga duración) caminando por el lado salvaje del desprejuicio; pocos artistas son capaces de expresarse con el grado de libertad, detallismo y, aunque parezca extraño en una personalidad tan caudalosa, rigor estructural.

Así, sus nuevas composiciones se han plasmado en el esfuerzo conjunto de un triángulo casi fraterno: el que forma Wood con el bajista Xavi Muñoz (Laetitita Sadier) y el batería de Betunizer Marcos Junquera. De esta junta salió Xalá en apenas cinco días de grabación, con piezas tan desbordantes como la que da nombre al álbum, junto a breviarios de inusitada belleza como ese Espai bitonal a capela y la ardiente Martillos.

El título del álbum, por cierto, es el equivalente en Costa Rica al «no jodas» español o el «no mames» mexicano, una expresión que mezcla sorpresa y hastío. Wood no soslaya nunca ciertos temas en su arte: el feminismo, la rabia desde la no violencia, la belleza de las pequeñas cosas, desde lugares poco usuales, el sexo.

Cuando habla de otros espíritus que le inspiraron pasa de Nina Simone a Swans, de Chavela a Nick Cave o Scott Walker. En vez de imaginarlo y entregarse a una superposición de hojas de papel cebolla, lo mejor es aguzar el oído, y el alma. Escuchar. A ser posible, sin intención analítica. El resultado es sorprendente.

Dorian Wood Xalá

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