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viernes 22 de junio de 2018
Mariano Quirós

Una casa junto al Tragadero

Mariano Quirós

El escritor argentino Mariano Quirós presenta Una casa junto al Tragadero, una novela exquisita y desenfrenada por la que recibió el Premio Tusquets Editores de Novela 2017.

Qué: Libro (edita Tusquets)

Una casa junto al Tragadero cuenta la historia de «el Mudo», un tipo hosco con un pasado misterioso que decide huir de Resistencia e instalarse en el monte de Colonia, un pueblo cercano. Allí en el monte se recluye y es como si se alejara de la civilización, una especie de Robinson Crusoe pero por decisión propia. Y el monte es la isla, claro. Entonces la novela narra, en parte, esa supervivencia contra la naturaleza hostil, y como el Mudo se habitúa al monte, a cazar monos o a estar todo el tiempo sucio, y de a poco se va haciendo una persona distinta. «Lo que más me costó fue acostumbrarme a la oscuridad», dice el Mudo y es como si se lo escuchara desde su casa a oscuras.

Sí, hay una casa. Una casa en el corazón del monte. Una casa que el Mudo obtiene de una bruja que muere y él se encarga de desaparecer con la frialdad de Harvey Keitel, envolviendo el cadáver en una sábana y dejando que el río se lo lleve. También hay un río. Un río que se llama Tragadero y se define por su nombre: traga las cosas y las personas. Un río que tiene mucho barro en el fondo, un barro que te succiona, como si te comiera. Es un río maldito, como la casa que habita con fantasmas.

La otra parte de la historia es la aparición de intrusos en el monte, su monte. Unos jóvenes que pertenecen a la Asociación Vida Silvestre y se instalan al otro lado del río, en la orilla de la casa de los Caicedo. Una orilla limpia, distinta a la suya, sucia y de una amenaza permanente. Desde ahí, el Mudo, junto con su perra India, espía a los intrusos como un voyeur profesional que quiere mirar cada vez más cerca. Algo que termina haciendo. Porque una noche, después de que los jóvenes terminan su fiesta, el Mudo decide cruzar con su bote y todo –y todos– se ensucian.

La trama alterna con precisión entre el presente, con el conflicto con los jóvenes ecologistas, y el pasado que nos muestra la adaptación al monte a través de la mirada extraña del Mudo. La maestría de Mariano Quirós está en la construcción de la voz que narra, la del Mudo, un tipo que decidió no hablar más, un marginal, un desclasado que se niega a explicarse. Y esa ausencia de palabras en diálogos se hace presente, porque el Mudo habla –y mucho– para sus adentros y el lector no puede dejar de escucharlo.

Una casa junto al Tragadero es una novela exquisita y desenfrenada, tan bien escrita que deja a los lectores dando vueltas en círculos por el monte, sin poder salir.

Mariano Quirós (Resistencia, 1979) es autor de las novelas Robles (Premio Bienal Federal), Torrente (Premio Iberoamericano de Nueva Narrativa), Río Negro (Premio Laura Palmer no ha muerto), No llores, hombre duro (Premio Festival Azabache). Una casa junto al Tragadero es su última novela, con la que ha obtenido el Premio Tusquets Editores de Novela 2017.

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Mariano Quirós Una casa junto al Tragadero

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