Culturas contemporáneas de España y Latinoamérica a diario
-
lunes 10 de diciembre de 2018
Pájaro
Foto: Jordi Verdés Padrón

Gran poder

Pájaro

Uno de los poderes de la música es su capacidad de mezclar geografías, de las que nacen territorios nuevos. Algo de eso hace Pájaro con Gran poder, una especie de país nacido de la cruza de Andalucía con lugares donde reinan los sonidos fronterizos del spaghetti western.

Qué: Disco (Happy Place)

Lo primero que llama la atención de Andrés Herrera Ruíz, líder de Pájaro, es su currículum, jalonado por artistas de la talla de Pata Negra y Kiko Veneno. Y de ellos se nota que ha picado algo a la hora de armar esta decena de canciones que componen Gran poder, donde un surtido de trompetas de mariachi, guitarras llorosas y una ambientación de poderosa fuerza visual en cinemascope le confiere una sensación permanente de banda sonora imaginaria.

De la Semana Santa a Las Vegas, el fin último nos recuerda a aquella Sevilla flower power de los 70. Una tierra mágica donde hippies y gitanos se fusionaron en alianzas irrepetibles, de las que Pájaro ha mamado su fijación en quebrar patrones establecidos. Del swing al blues, pasado por la música surf o el arraigo de su tierra, lo aquí mostrado presenta un nuevo lugar imaginario. Así, la versión de A galopar –de Paco Ibáñez y Rafael Alberti– puede sugerir cómo sería si Nick Cave hubiera nacido en una frontera entre las 3.000 viviendas de Sevilla y la Ciudad de México.

De viajes por las estepas de mapas imposibles, así se hace fuerte y reconocible tan imponente acto de amor por los referentes admirados de un tipo al que habría que hacer (mucho) más caso.

Pájaro Gran poder

Enlaces relacionados: