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jueves 19 de julio de 2018
Los Hermanos Cubero

Quique dibuja la tristeza

Los Hermanos Cubero

Con Quique dibuja la tristeza, Los Hermanos Cubero dan un paso de gigantes en su camino de profundizar la simbiosis entre el verbo de la comarca española de La Alcarria y las raíces folk americanas. Una dignificación real de músicas maltratadas por el paso del tiempo.

Qué: Disco (El Segell)

Así como Alan Lomax hizo en sus grabaciones de los años 50 en pueblos de toda España, Los Hermanos Cubero prosiguen con su labor vital de recuperación de tradiciones perdidas y luego homogeneizadas tras el olvido que los pueblos españoles vivieron con la modernización de las ciudades en los años 60 y 70.

Ahora también apoyados por el violín de Jaime del Blanco y el contrabajo de Oriol Aguilar, su profundización en la simbiosis entre verbo alcarreño y raíces folk americanas alcanza un mayor crisol de matices. Bajo este guión, la fuerza de las canciones de Quique dibuja la tristeza, nace inevitablemente de la pérdida más dolorosa, la de Olga, la mujer de Enrique Cubero, fallecida tres meses antes de comenzar a florecer estos temas de tristeza, pero también de ver más allá de la herida y de cómo cauterizarla.

De la estremecedora Sonrisa inabarcable al ritmo soleado que bulle en No veo donde reposar, es como si la música funcionara como el remedio para ahogar las penas empañadas en las letras. Porque, a diferencia de otros discos sobre una muerte cercana, el verbo de los Cubero prefiere sembrar la intimidad de su tragedia entre canciones populares que podrían ser las de cualquier otro que haya pasado por una situación parecida. Un muestrario de raíces, corazones azules y lágrimas ahogadas que exhiben los mecanismos de la emoción como una buena película neorrealista italiana.

Los Hermanos Cubero Quique dibuja la tristeza

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