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martes 21 de agosto de 2018
César Aira

Prins

César Aira

César Aira no para. El prestigioso y prolífico autor argentino publica su libro número 101, Prins, un nuevo y delicioso experimento literario en el que un escritor abandona la literatura y se enfrenta al vacío.

Qué: Libro (edita Random House)

Con César Aira se hace difícil, pero hagamos el intento y digamos que la historia es así: un famoso autor de novela gótica, cansado de su vida y de la opresión del mercado editorial, dice basta y decide dejar de escribir. Anteriormente había reescrito a los clásicos de la novela gótica, pero también a los otros, a los que engordan el género.

Con la decisión tomada y ya sin la literatura, el otrora escritor tiene que buscar algo que ocupe su lugar, que le de felicidad. Entonces hace un listado, lo piensa y cree encontrar el reemplazo de la escritura en el opio. Es así que decide salir de su castillo interminable y tomarse el autobús 126 para llegar a un local llamado La Antigüedad. Bienvenidos al mágico mundo de Aira.

En esta nueva novela el gran autor argentino vuelve a hacer uso de su ya clásico lenguaje transparente para meterse de lleno en las fantasías más absurdas, desde el castillo que crece, pasando por el opio del tamaño de una lavadora, hasta los ghostwriters criminales sueltos en Buenos Aires. Pero esto no es novedad, si hay algo que el lector de Aira sabe es que cuando la realidad trabaja en contra, el buen César la deforma y hace que trabaje a su favor.

Aquí está, como siempre, su fina ironía, en este caso contra las formas preestablecidas en la literatura, aquella literatura comercial que reposa en el éxito garantizado, en la tranquilidad de una estructura que repite hasta el cansancio y que, sobre todo, no desafía al lector. Justamente contra eso trabaja Aira desde que escribe, contra el éxito, las formas y la comodidad del lector.

Por último, Prins también, otra vez, se construye bajo una ingeniosa operación mental, un típico juego borgiano (¿o ya es airiano?) de un escritor, aquí una especie de Pierre Menard gótico, que abandona la escritura y se enfrenta al vacío. ¿Qué se hace cuando ya se ha escrito todo?, parece preguntarse el autor, ¿cómo se suplanta ese vacío?

La respuesta para el protagonista está en el opio, una sustancia alucinógena, un antidepresivo eficaz, como lo es la literatura para Aira. Porque tanto la literatura como el opio permiten crear y alucinar. Promueven la evasión, diría el maestro.

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César Aira Prins

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