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martes 11 de diciembre de 2018
Fino Oyonarte
Foto: Ricardo Roncero

Sueños y tormentas

Fino Oyonarte

De vivencias y recuerdos templados serenamente se nutre el álbum de debut en solitario de Fino Oyonarte, mítico bajista de Los Enemigos. Un disco de atmósferas y sensibilidad extrema para el que no ha reparado en detalles para abordar nueve canciones personales.

Qué: Disco (Buenaventura)

Escuchar el primer álbum en solitario de Fino Oyonarte es como adentrarse hasta las profundidades de sus pensamientos. Del folk de fogata de Afortunado al pulso beatle en Esos años, envuelve sus composiciones en celofán, bajo una calma que se presenta como una némesis de sus años con Los Enemigos. Al igual que Josele Santiago en sus discos más allá de la banda nodriza, Fino se ha servido de esta incursión en primera persona para dejar aflorar las melodías sin prisas, a fuego lento, buscando más la caricia que el apretón eléctrico.

De costuras eminentemente acústicas, sazonadas con arreglos de refinado toque barroco, no hay más que perderse en el xilófono onírico que se pasea por La deriva, donde la presencia en la sombra de Elliot Smith toma cuerpo de forma progresiva y creciente. En el mismo corazón del álbum, Casualidad se yergue sobre temblorosos arreglos de cuerda. Delicias armadas en torno a miradas de desarmante sencillez.

La misma que Fino refina en el balsámico tono neutro de su voz: la excusa ideal para reivindicar la figura del que lleva siendo copiloto de Josele desde hace más de tres décadas y, con cincuenta y cuatro primaveras a sus espaldas, ha decidido echar anclas sobre las viñetas de su vida y regalárnoslas en forma de tragos a palo seco de folk mágico.

Fino Oyonarte Sueños y tormentas

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