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miércoles 14 de noviembre de 2018
La Estrella de David

Consagración

La Estrella de David

Después de más de dos décadas regando el vivero indie con algunas de las obras más lúcidas y originales que se recuerdan, David Rodríguez –aka La Estrella de David– ha hecho su disco pop. Un tesoro que lo certifica como lo que siempre ha sido: un autorazo de canciones.

Qué: Disco (Sonido Muchacho)

Bach Is Dead, Beef, Telefilme, La Bien Querida… seguir las diferentes líneas de acción de David Rodríguez es hacerlo a través de un camino paralelo a las tendencias indies que se han ido gestando desde los noventa en adelante en España.

Otra cosa es La Estrella de David, su proyecto personal, donde se puede palpar la esencia más pura y díscola de un ser que si no existiera, habría que inventarlo. Y más ante su última audacia, Consagración: once giros sobre su eje, en los que las dinámicas synth pop han cobrado vital importancia para encauzar hits tan inapelables como Cariño y Noches de blanco Satán. Solo por estos dos cortes este trabajo debería ser bendecido por su unicidad. Pero hay más, mucho más. Los brotes rumberos de Aceite, el emotivo spoken word de La primera piedra, el minimalismo casi trapero de Me ha parecido que estaba en mi cabeza o la sutileza planetaria con la que borda Maracaibo.

No hay respiro en un trabajo donde bullen tantas ideas, como de costumbre, aunque esta vez perfiladas bajo un cuerpo de temas cosidos para su disfrute inmediato. El disco que esperábamos los que estamos algo cansados de álbumes pop cuyo efecto se pierde casi al momento. Una victoria quizá tardía, pero no por ello menos sonada.

La Estrella de David Consagración

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