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martes 11 de diciembre de 2018

Obsesa

Romina Peluffo

Romina Peluffo es la revelación de la escena musical uruguaya en este 2018. Su disco de debut –Obsesa, de producción independiente– exhibe una lírica de alta calidad y canciones que saben a pop oscuro y climático con aires de western rock. El vídeo del sencillo que da nombre al disco es una joya firmada por el director de cine Pablo Stoll.

Qué: Disco (Prodisco)

¿Se puede grabar un pequeño gran disco a los cuarenta, sin experiencia previa ni referencias? La uruguaya Romina Peluffo lo hizo y su rostro mira de frente en la portada rojinegra de Obsesa. Ella es montevideana y tiene un intenso recorrido desde que empezó a escribir poemas de amor a los quince y algunos de esos poemas, por lo menos dos, empezaron a tener música propia en su cabeza.

Pero eso fue más tarde, y posiblemente sea una de las razones que la llevaron a comprarse una guitarra, a tomar clases con el «Chapa» (Juan Pablo Chapital); y aunque es probable que todo esto no explique nada, se suma a esas vueltas de la vida que la hicieron estudiar actuación y debutar en un texto del alemán Heiner Müller en el teatro independiente, luego a meterse en el universo de las ciencias de la comunicación y más o menos por azar formar parte de un grupo de artistas que hizo fuerte al cine indie montevideano.

De hecho, Romina hace un pequeño papel en la película Whisky, dirigió un par de cortos y en el último tiempo se sorprendió escribiendo a cuatro manos canciones de un disco de su amiga Laura Gutman, música postpunk al frente de Los Branigans y productora de varias películas de la factoría Control Z y actualmente en Temperamento Films.

Esa aventura la impulsó a comprar una guitarra y a que inesperadamente le salieran un montón de canciones que le mostró a Laura y a Santiago Peralta. Vinieron muy pronto unas primeras maquetas y llegó inevitablemente la ilusión del disco y la sensación de estar en el camino correcto, eso de volverse a sentir como pez en el agua y de alguna manera cumplir con la niña Romina, la que comenzó con esto de la música a los siete años.

Algo se trancó ahí, pero a los cuarenta años se la ve caminando en el clip de Obsesa, de riguroso rojo, cantando «Tengo esta obsesión/ de que llegás/ y me decís que me extrañás/ y me extrañás/ de nuevo». Y no se puede parar de escucharla, en un crescendo poético que gana por acumulación y elegante desamor. El resto de las canciones están también en un altísimo nivel, exhibiendo una lírica despojada, autobiográfica y de una honestidad brutal.

Matarte, Pobre el diablo, La caja de zapatos, en cualquiera de ellas se entra en el foco rojo de Romina, poeta, actriz y ahora voz cantante de una banda, porque no es Obsesa el disco de una cantautora ayudada por sus amigos. Lo que tiene detrás: Santiago Peralta en guitarras, bajo y teclados, Manuel Souto en batería y Laura Gutman en coros, es una banda, una banda de las que cuando toca mira de frente, en un agridulce rojinegro, para darle cuerpo a un puñado de canciones de esas que sacuden.

Una frase de la propia Romina: «El rojo es un capricho. Es un color que me gusta mucho y que identifico con la época a la que refieren la mayoría de las canciones. (…) El hecho de que el disco se llame Obsesa me parece que habilita que todas las cosas estén un poco intensificadas. El disco es obstinado, al menos en lo lírico. Insiste sobre los mismos temas, machaca y machaca y no disimula. En ese sentido, me parecía que tenía que ir a fondo con todo. También con el color».

Romina Peluffo Obsesa

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