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miércoles 24 de julio de 2019

El país de Toó

Rodrigo Rey Rosa

El escritor guatemalteco Rodrigo Rey Rosa presenta El país de Toó, una novela política que funciona como un thriller y que pone el foco en la corrupción y el abuso de poder sobre los indígenas en América Latina.

Qué: Libro (edita Alfaguara)

Hay en Rodrigo Rey Rosa una obsesión con la exploración hacia el interior de Guatemala, su hogar, y El país de Toó, su nueva novela, no es la excepción. Aquí, además, como esbozara en Los sordos, se adentra en la comunidad indígena, una comunidad históricamente relegada, pisoteada. Hay en esta obra una radiografía de un territorio donde la belleza natural convive con la violencia de todos los días, la física y la política, que es estructural.

La novela transcurre en una pequeña república imaginaria de Centroamérica, el país de Toó, en la que hace casi doscientos años cohabitan los mayas, con su organización comunal, y el resto de la población, bajo las leyes de los gobernantes de turno. Aquella coexistencia en permanente tensión se ve erosionada por el avance indiscriminado de las empresas mineras. Allí es que aparece la figura de Polo Yrrarraga para defender no solo a los indígenas, sino también a la tierra que todos cohabitan. A su vez, serán protagonistas Jacobito, el hijo del renombrado Emilio Carrión, su nana y el antiguo chófer de Carrión, apodado el Cobra.

El país de Toó funciona como un thriller político que expone los abusos del poder y la telaraña que lo envuelve. Se muestra la corrupción desbocada, la explotación a la que son sujetos los indígenas, las discriminaciones raciales. Y por más territorio imaginario que el autor describa, no hay en el ni una pizca del realismo mágico sudamericano. La novela rebalsa realismo puro (y duro) y Rey Rosa narra una realidad angustiante aunque sus páginas transmiten también un dejo de esperanza, o por lo menos de reparación.

El autor, a través del perfecto uso del diálogo, da voz a una comunidad indígena cansada de vivir relegada. Algo que se siente también desde la construcción del espacio. Su prosa fina, aguda, conserva su virtud encantadora: el lector solo tiene que dejarse llevar. Como escribió Bolaño: «su elegancia nunca va en demérito de su precisión».
El país de Toó es una novela que estremece y cautiva.

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Rodrigo Rey Rosa El país de Toó

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