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miércoles 20 de marzo de 2019
Cariño
Foto: Diego Jiménez

Movidas

Cariño

Con la edición de Movidas, el trío madrileño Cariño evidencia lo que ya presagiaban sus adelantos: nos encontramos ante la expresión más fresca que ha dado el pop español en los últimos tiempos.

Qué: Disco (Elefant)

El día que la canción Pop para la bajona cobró vida antes nuestros tristes oídos, habituados al aburrimiento general del pop actual, se prendió una chispa que, luego, con su versión de Llorando en la limo, de C. Tangana, ya tomó visos de incendio, avivado hasta el límite con Movidas: el disco perfecto para acabar el verano y reconocer la alegría de vivir permanentemente en una burbuja adolescente.

Porque lo que han invocado estas tres chicas madrileñas es un sortilegio a mayor gloria de los que alguna vez soñamos con una versión mejorada, sinte y cromática de Heavenly o Talulla Gosh. Y con letras como Bisexual: seguramente, el himno gay más atinado y despampanante que haya tenido jamás el pop español. Lo mejor es cuando su híbrido entre desfachatez punk, tecno de mercadillo y pop de piruleta ofrece algunos de los subidones más infecciosos que un servidor recuerda en años.

Melancolía hormonal a flor de piel con la que Cariño se ha sacado de la manga ocho chicles pop Boomer, de tamaño XXL, imposibles de drenar por muchos globos que inflemos con ellos. Y es que ante himnos con pestillo como Canción de pop de amor y Nada sigue igual no hay defensa ni prejuicio que no se derrumbe.

Unos lo llamarán tonti pop, otros lo contemplarán como un acto de sensiblería ultra azucarada, pero lo cierto es que hacía mucho tiempo que un disco no era, necesariamente, experimental para transcender como una fórmula viva y poderosa. Necesitamos más dosis. Ya.

Cariño Movidas

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