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jueves 20 de junio de 2019

Sombrero roto

Kiko Veneno

Nueve años después de su resurrección artística con el fabuloso Dice la gente, Kiko Veneno va un paso más allá y nos recuerda que él fue autor de dos pináculos del flamenco pop como Échate un cantecito y Está muy bien eso del cariño.

Qué: Disco (Ele Música)

A sus sesenta y siete años, y con la ilusión de descubrir un colorido mundo sintetizado, Kiko Veneno suena como un niño curioso en una juguetería nueva. Tal sensación es la que se deduce nada más escuchar La higuera y Autorretrato, las dos primeras piezas de este Sombrero roto. Por sus agujeros, se cuelan tonos renovadores como en las articulaciones de sinte carioca en la enorme Vidas paralelas. Por su parte, Chamariz resuena como un híbrido imposible en clave minimalista con los New Order de mediados de los 80.

Da igual la canción escogida, en todo momento emerge una versión nueva de Kiko. Rostros diferentes que definen su ambición por esquivar las arrugas de la edad. Algo en lo que ha sido clave su alianza con Santi Bronquio, junto con quien ha alambrado sus canciones dentro de un cerco de vanguardia, que augura un paso sin problemas por la ITV cada año, década, que pase. Porque sí, después de varios intentos cercanos a la excelencia, Kiko la ha vuelto a encontrar de la única manera que sabe: lanzándose a la piscina, sin socorristas ni guiones escritos que coarten una mente nutrida de irreverencia contra ese mal tan en boga conocido como ultra normalidad.

Kiko Veneno Sombrero roto

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