Culturas contemporáneas de España y Latinoamérica a diario
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martes 10 de diciembre de 2019
Foto: Alberto Almayer

Tres maneras de inducir un coma

Alba Carballal

La lucense Alba Carballal publica su primera novela Tres maneras de inducir un coma. Una trama propia del género negro, pero con altas dosis de humor y costumbrismo en la que Federico, un cuarentón que se da a la vida contemplativa, recibe un misterioso encargo.

Qué: Libro (edita Seix Barral)

Quizás no sea de extrañar que un completo inútil se replantee los motivos por los que debe seguir con vida. Cuando el éxito se torna una realidad inverosímil, la mediocridad alcanza su máximo culmen retratada en la conformidad, la carencia de aspiraciones y la desfachatez. Y así es como Alba Carballal nos presenta a Federico en su primera novela Tres maneras de inducir un coma, un hombre sin perspectiva de futuro que vive con su madre.

Sobre un trampolín, Federico divaga cuestiones existenciales sin ningún trasfondo filosófico más que su acrofobia y acuafobia. Es entonces cuando una llamada de teléfono le saca de su ensimismamiento insustancial y le devuelve a la patética realidad que ha elegido vivir. Federico deberá descubrir si Joaquín Mendoza, prendido de una jovenzuela, piensa desheredar a su único hijo: Eduardo Mendoza, quien sintiéndose y sabiéndose mujer decide convertirse en Natalia Mendoza. A partir de aquí, una serie de acontecimientos descubrirán a los personajes de la trama. Todos perdedores que se encuentran con la peor versión de ellos mismos, pero que al mismo tiempo es la única que tienen y de la que huyen.

La narrativa de Alba Carballal sorprende por la facilidad con la que usa el lenguaje, envolviéndolo en una cotidianidad, sin caer en la vulgaridad, lo tosco o la trivialidad. El lector se sumerge en una excelente agilidad mental –no la de Federico, ahora hablamos de Alba– y un humor desternillante que fuerza a la empatía, ya que podrá verse reflejado en el lado más patético y sombrío de los personajes. El odio, la venganza o la hipocresía se contagian, como si la mediocridad se convirtiera en una gran pandemia y, todo ello, sin poder parar de reír.

Tres maneras de inducir un coma no sólo hace guiños literarios y cinéfilos más que evidentes, también recupera la figura del bufón y personajes quijotescos que sirven de crítica a una sociedad que se da al calor y la luz de los programas de televisión. Rían, ríanse de ellos y con ellos, de ustedes; como bien indica Alba Carballal: «la desfachatez está infravalorada» y aquí se permite.

Alba Carballal Tres maneras de inducir un coma
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