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viernes 19 de julio de 2019

El mundo está cumbiando

Rolando Bruno y el Grupo Arévalo

Afianzado con el sonido de ese dream team que es el Grupo Arévalo, Rolando Bruno sigue proyectando a qué suena ese punto ciego en el que conviven el sonido de las tardes de sábado del programa de TV Pasión Tropical, la tradición de la psicodelia garagera y el imaginario lírico más sarcástico y marciano.

Qué: Disco (Groovie Records)

Suele decirse que uno es todo lo que le pasa. Musicalmente hablando, al argentino Rolando Bruno le han pasado muchas cosas, y todas ellas ayudan a comprender por qué su propuesta, una de las primeras que rompieron manifiestamente con los prejuicios de las escenas (en 2005 era impensable que un artista de garage-punk abrazase la cumbia como lo hizo él; o que la cumbia pudiera llegar a ser reivindicada, bailada y casi exigida en las fiestas clandestinas de rockeros underground) suena a punto ciego entre muchas tradiciones filtradas por él tras ir atravesándolo a lo largo de todos estos años.

Desde esa educación sentimental que le dieron los sábados adolescentes que pasó en su casa de Buenos Aires durante los años 90 zapeando y flipando con los playbacks y las minifaldas extremas del programa-termómetro de la cumbia argentina Pasión Tropical; hasta aquella actitud psych-garagera con pleitesía a la chicha-punk de Los Saicos que manifestó con su banda Los Peyotes; o ese imaginario entre sarcástico, fogoso y cómico de los juegos de palabras que expone en cada una de sus canciones; su flamante nuevo disco es una manifestación fiel de todo lo que le ha pasado y le sigue pasando a Rolando Bruno musicalmente.

El mundo está cumbiando es un nuevo semillero de cumbias para punkis open-minded, y de psicodelias retrofílicas para cumbieros open-minded; pero también afianza, tras cuatro años con ellos y tras haber dejado atrás a la Orquesta MIDI, el sonido de su banda de acompañamiento, el Grupo Arévalo, formado por contrastados y reconocidos músicos del circuito alternativo argentino como Los Álamos, Les Mentettes o Alfonso el Pintor, que se permiten licencias que los acercan a registros que van desde el fuzz al surf, el vallenato o la psicodelia.

En este nuevo cancionero, Bruno se permite abrazar la tradición peruano-nipona («Kichijoji» es un guiño a la unión de ambas naciones, pero también a su conexión con Japón, un país por el que ya giró) como también a iconos de la cumbia argentina de los 80-90 como Alcides o Ricky Maravilla (Cumbia para hoy, hambre para mañana o El mundo está cumbiando son las más evidentes), a la vez que se permite ponerse reivindicativo en una canción protesta con mucho de la Plastic Ono Band pero también de Delfín Quishpe (Somos trabajadores es su particular Working Class Hero) y sus clásicos toques de universo psicodélico-surfero (El sicodélico, Django en la selva o la marciana UFO cumbia). Ya va siendo hora de que, como dice el propio artista, el mundo cambie menos y cumbie más.

Rolando Bruno y el Grupo Arévalo El mundo está cumbiando

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