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martes 10 de diciembre de 2019
María Guadaña

Remedios paganos

María Guadaña

Con un rock caldeado desde los fogones de la liturgia caveiana, María Guadaña se presenta en formato discográfico con Remedios paganos, un EP de cinco canciones altamente representativo de sus intenciones y gustos.

Qué: Disco (Palosanto/Happy Place)

Resulta curioso la facilidad con la que se ponen etiquetas como la de P.J. Harvey que le ha tocado a María Guadaña en este trabajo. En este caso, la verdad es que no hay nada gratuito en esta comparación. No en vano, desde el primer corte, La no novia, queda claro su gusto por la Polly Jean de Dry y Rid Of Me.

En base a este reflejo musical, se cuece una pota de desamores y venganzas que redundan en explosiones menos contenidas como Cuanta belleza: el momento más oxigenante y liberado de tan curtido cuaderno de atrocidades emocionales, y en el cual nos recuerda más a una versión del Mark Lanegan más suelto. Como bien reza en las letras de este corte, María hace retumbar deseos intestinales como «quema, quémame». Precisamente, lo que parece hacer en Oxitocina, donde a quien nos recuerda es a Kristin Hersh, y su bipolaridad a la hora de masticar la tensión con lentitud amenazante.

En cualquiera del póquer de cortes que vertebran este disco, lo que aflora es un trabajo instrumental de gustoso detallismo, llevado a cabo por una banda de acompañamiento a la que, con muy bien tino, María bautiza como Los Afiladores. Y es que esa es la sensación que, precisamente, marca en canciones como la que cierra este viaje, por medio de Peregrino, y que abriga esperanzas para pasos en largo más aventurados que el presente: un trabajo notable donde quedan marcadas las cartas de una personalidad abierta a absorber nuevas voces.

María Guadaña Remedios paganos

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