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jueves 17 de octubre de 2019
Ruiseñora
Foto: Aitana Guzmán Heredero

Relente

Ruiseñora

Es indudable que la reinvención de las raíces genéricas más ajenamente posible a la liturgia pop es una de la fuentes de alimentación más nutritivas de hoy en día. Una buena muestra de ello en Relente, segundo álbum de Ruiseñora.

Qué: Disco (Raso)

Así como están haciendo Baiuca y Laura Lamontagne dentro del folclore gallego, Ruiseñora, en su segundo álbum se ha propuesto insuflar la copla con aires de dream pop electrónico y conciencia galáctica. Un universo por descubrir donde el espíritu tonadillero se desliga de tópicos casposos bajo un frugal remozado de códigos binarios. Colchón electrónico rellenado por Atilio González, sobre el cual Elia Maqueda yergue su canto ambivalente: astral pero arraigado profundamente a la tradición de un género tan español como lo es la copla.

Bajo esta línea de acción brilla la exuberancia sci-fi de Y si lo vas a caer y el canto interiorizado de Érase que se era. Quizá sea en esta última donde la psicodelia kosmische invocada casa de forma más natural con las métricas de la copla. Todo un ejercicio de investigación que no siempre navega por mares de excelencia, aunque nunca deja la sensación de haber perdido el lustre de sus indagaciones.

Bajo el hechizo de músicas perdidas en la memoria peninsular, se encuentra el sentido a través de viajes por verbenas y costumbrismos varios. Geografía de vidas en lugares olvidados por la modernidad, propulsadas por una cohorte de sintetizadores aerostáticos, donde las sensaciones del synth-pop sacro de Una dehesa bailan a pies juntillas con el alma de efluvios orientales en Cantinela.

En pocas palabras, un trabajo que encuentra nuevas realidades a partir de antiguas, y que promete hermanos mayores en el futuro.

Ruiseñora Relente

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