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lunes 16 de diciembre de 2019
Simón Campusano
Foto: Jorge Peña

Brillo

Simón Campusano

Simón Campusano, el cantante y compositor de la banda chilena Niños del Cerro, acaba de editar su debut como solista. Una celebración emotiva de la contemplación que, si bien remite a los primeros trabajos de Gepe, traza su propio mapa.

Qué: Disco (Quemasucabeza)

Ningún hombre es una isla –eso lo sabemos todos– pero –esto no lo teníamos tan claro– ninguna banda es una isla. En algún punto de 2015, la aparición fulgurante de Niños del Cerro señaló la existencia de una nueva escena chilena compartida con Patio Solar, Planeta No, El Cómodo Silencio de los que Hablan Poco y todo el círculo de influencia del sello Piloto. Entre el crecimiento súbito, los problemas estructurales, el aluvión del trap y un reportaje colectivo del magazine online POTQ (dedicado a visibilizar los abusos sexuales y la discriminación), la escena comenzó a naufragar. Los Niños del Cerro acusaron el golpe pero, después de tres años, reaparecieron con Lance (Quemasucabeza): un triunfo que, al otro lado de la cordillera, sonaba como el encuentro improbable entre Los Jaivas y Él Mató a un Policía Motorizado.

Ahora, en medio de la gran revuelta social chilena, su líder Simón Campusano acaba de editar su primer disco como solista. Diez canciones producidas por Martín Pérez Roa (aka Merci Merci) y el propio Campusano que, si bien fueron concebidas fuera de la dinámica de Niños del Cerro, no padecen del síntoma del solista que (deliberadamente) busca alejarse del sonido de su banda o (fatalmente) no puede alejarse ni un milímetro de su radio.

Brillo es, a su extraña y emotiva manera, un disco contemplativo. No solo por su vocación mántrica (Baobabs) y el ambient santiaguino de Treinta y seis vistas del Monte Fuji, sino porque incluso las canciones más narrativas celebran las partículas de luz flotando en la habitación durante una mañana de ocio. El propio Campusano señaló la referencia del primer Gepe, pero su imaginario y su toque andino de guitarra eléctrica llevan el disco hacia un terreno que a un tiempo logra ser personal y generacional. Brillo es su primer mapa.

Simón Campusano Brillo

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