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martes 7 de abril de 2020

Dramas del primer mundo

Capitán Sunrise

Han tenido que pasar unos cuantos álbumes para que Santi Diego, aka Capitán Sunrise, pudiera dar con el Santo Grial de la inspiración a prueba de bombas. El resultado se ha materializado en Dramas del primer mundo, un ajuar pop de alta costura para degustaciones exigentes pero también para soñadores de la canción perfecta.

Qué: Disco (Jabalina)

Pocas veces hablar de canciones sueltas o escogidas tendrá menos sentido que en este caso. Será porque la sensaciones enredadas se entrelazan en una atmósfera nostálgica común y colorista o porque, definitivamente, estamos ante una especie de 50 Song Memoir, de The Magnetic Fields, en miniatura.

Lo cierto es que para la ocasión Santi Diego se ha esmerado más que nunca por forjar una jukebox que no solo reproduce todas las fases musicales de su vida, sino también la del melómano prototipo pop a corazón abierto. Y es que los escalones que nos llevan al éxtasis azul de la nostalgia no entienden de divergencias entre Pet Shop Boys y Mecano, como esquinas más alejadas de la ecuación propuesta. Como si se tratara de un Paco Tamarit embutido en el traje espacial de Guille Milkyway, Capitán Sunrise va desgranando piezas de orfebrería con el candor de Error de programación, Spoiler de un final inesperado o la titular del álbum.

Ya sea desde el aura vainiquera o el paladar exquisito de Saint Etienne, los extremos cruzan sin el menor rubor pop melódico en vuelo libre con contoneo italo-disco. Tras agitar convenientemente la coctelera, el resultado final resplandece por un brillo embriagador de estribillos tan sabrosos como en La llamada ganadora, con la alianza de La Bien Querida, o en canciones sencillamente arrebatadoras como La librería. Picos muy altos de un trabajo que transciende el ejercicio de estilo, para convertirse en Atlas pop de altos vuelos.

Capitán Sunrise Dramas del primer mundo

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