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Culturas contemporáneas de España y Latinoamérica a diario
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sábado 15 de agosto de 2020

El avance de Mandinga Times, el nuevo disco de la polifacética creadora dominicana Rita Indiana, es esta pieza en clave dembow (uno nada académico, con metronímicos guitarrazos metaleros) al que pone imágenes un clip de Noelia Quintero. Produce con mano atinada y floja –a Rita no la gobierna nadie, el asunto no llega ni siquiera a cuestionarse– un inspirado Visitante.

Qué: Videoclip

Han pasado diez años desde aquél disco inclasificable llamado El juidero, alusión quisqueyana al revuelo causado por un acontecimiento, ya sea malo –lo más normal– o bueno, y antes de este Mandinga Times que casi asoma llegó El castigador, una pieza furibunda inspirada en la nueva hornada de azotes de la corrupción que la que disfruta su país, República Dominicana. Rita Indiana (aka La Montra) regresa a la música con este tema que también anuncia llamaradas, esta vez para los mediocres en la creación; Como un dragón es chulería, azote, declaración de intenciones, divertimento, juego y fuego.

Visitante es su compinche en este viaje: quizá es por eso –quizá no– que aquí la guitarra se pone a sonar à la Dave Murray sobre una colcha dembowsera y funciona. Porque Rita se mueve en esa base, con su letra y su flow, y se queda tan ancha. Para cuando lleguen los primeros dardos, ya no estará mentalmente en el edificio; con los piropos ocurre algo parecido.

La dominicana le dio la vuelta a los paradigmas del merengue, el gagá, los palos taínos, la samba, la cumbia, el cabaret y el tecno en una sola alzada de chistera, tirando de muñeca y pelvis, clavando los ojos al fondo de la sala en modo fijo y oblicuo, sabiendo (y disfrutando con ello) que no es monedita de oro que a todos gusta, porque su gasolina es el disfrute y el retorno, que agradece con «cheveritud», parece no quitarle el sueño.

Ocurre lo mismo con sus –maravillosas– novelas; narradora torrencial, elipsoidal hasta los límites del mareo y capaz de marcarse un Sully sobre el Hudson sin apenas despeinarse. Con la música huyó de caminos trillados, también en lo referente al gobierno de su carrera; entró, se quedó un tiempo, salió cuando y como quiso y ahora regresa dando «cajeta».

El videoclip de la realizadora boricua Noelia Quintero pone la sal al chivo; lo del cascabel al gato no tiene carga semántica en este bodegón. Hay detalles reconocibles (explosión de color, revestimiento algo germánico, efectos de muñequitos, ambientación apocalíptica) y una constante magnífica; las imágenes son vehículo para la figura, no yugo. Se nota que hay respeto mutuo. Lo que viene, desde luego, promete ser tan poco previsible como lo que ya vino tiempo ha.

Rita Indiana

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