Culturas contemporáneas de España y Latinoamérica a diario
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viernes 23 de octubre de 2020
Foto: Óscar Carriquí

Bestieza

Los Enemigos

Tras más de tres décadas de carrera, Los Enemigos llegan a su décimo álbum con energías renovadas. Y lo hacen con Bestieza, su colección de canciones más inspirada desde La cuenta atrás, publicado en 1991.

Qué: Disco (Satélite)

Nada más pinchar Siete mil canciones y Vendaval, singles que abren Bestieza, lo primero que sentimos es un refrescante punto de intensidad melódica que remite a los últimos Hüsker Dü, y que se hace más que evidente en la formidable Mar de sendas.

Y es que bajo su tan característica máscara de rock castizo, los madrileños han sabido surcar los rasgos de su libro de estilo con modelos sónicos que remiten al nutritivo punk neopsicodélico del que hizo gala la gran generación ochentera del underground norteamericano. Y lo consiguen sin dejar de ser ellos mismos en ningún momento, a través de urgentes golpes de genio macerados en menos de tres minutos, salvo en tres de los diez cortes aquí aunados.

El power pop de trazo punk tabernario es la ruta marcada para nuevos hitos de su trayectoria, tal que Menos que un perro, donde hacen gala de su rúbrica tan característica, con Josele Santiago destilando poesía de alcohol y huesos, así como en la calma invernal de La costumbre.

Los Enemigos saben golpear en las distancias cortas o desde atmósferas abiertas en canal. También desde el halo Byrds de Oceáno, cantada por un Fino Oyonarte sembrado como mano derecha de Josele, con quien también comparte la composición de Vendaval y Mar de sendas.

Lo que finalmente transluce en esta decena de cortes es un hecho por encima de todos: la inesperada segunda juventud de un grupo que, sin necesidad de demostrar nada, ha forjado una nueva cumbre en su cordillera discográfica.

Los Enemigos Bestieza

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