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miércoles 28 de octubre de 2020
Mala Rodríguez

Mala

Mala Rodríguez

Han tenido que pasar siete años para que Mala Rodríguez decidiera publicar un nuevo álbum. Como siempre pasa en su caso, la espera no sólo ha merecido la pena sino que además el resultado la reactualiza y resitúa como la reina de la actual música urbana.

Qué: Disco (Universal)

Dentro de todos los casos concernientes al paso del hip-hop a géneros como el trap o el reggaetón, la progresión más inteligente ha sido la llevada a cabo por Mala Rodríguez. Esto queda de manifiesto en su retorno discográfico, el sobresaliente Mala.

Ya sea desde el acervo aflamencado de Mami o el exultante pop Siglo XXI de Antes de aquello, en poco más de media hora sintetiza su cuaderno de bitácora entre irresistibles explosiones latinas como Aguante pero también desde la aritmética trap de Nuevas drogas. En esta última, la cadencia bombástica de las bases, entre el crujido sintético y el gas atmosférico, recuerda a la utilizada por La Zowi en su último disco.

La Mala sabe jugar con el tablero del pop actual y enredarse como si fuera una más. En ese sentido, no resulta extraño comprobar dentro del listado de colaboraciones a Cecilio G o a Lola Indigo, con quien comparte labores en el brío reggaetonero de Problema.

Aunque el reggaetón es la vía más reconocible del disco, donde La Mala da con un híbrido más excitante –entre su deje vocal tan particular y las nuevas tendencias–, es por medio de la caligrafía trap. No en vano, los momentos más relucientes son los cosechados en la anteriormente mencionada Nuevas drogas y Peleadora, puntos cardinales de la enésima reinvención de una artista en hacer que la calle suene a glamour y, a la vez, hacer de esto último pura lisergia barrial.

Mala Rodríguez Mala

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