Culturas contemporáneas de España y Latinoamérica a diario
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viernes 27 de mayo de 2022
Foto: Lisbeth Salas

Cocido y violonchelo

Mercedes Cebrián

Los caminos del Señor son inescrutables, así como la obra de Mercedes Cebrián. Cocido y violonchelo es una novela sobre música y lo cotidiano, sobre la paciencia y la madurez. Con una historia de amor hacia lo frecuente, llena de humor, Mercedes demuestra que su literatura está más cerca de la vida que de la propia escritura. Una novela en la que hay que ser cómplice, leer entre líneas.

Qué: Libro (Literatura Random House)

¿Cuándo uno se puede considerar lo suficientemente mayor como para que todo te dé igual?, ¿y para que te quieras entregar a uno de tus deseos incomprendidos de la infancia? Mercedes Cebrián encuentra la intersección temporal en su nueva novela, Cocido y violonchelo, donde disfrutamos de los avatares de su protagonista, dispuesta a que su cuerpo mute hacia rugosidad, con la música proporcionando más aromas evocadores que la literatura y descubriendo que el espacio es enemigo de la madurez. Recuperamos un poema antiguo de Mercedes, Acerca de las cajas: «Prácticamente todo/acaba en cajas».

Transportar por una ciudad asfixiante un instrumento que uno solo ve en los libros infantiles sobre orquestas de tecladillo o en los conciertos de Año Nuevo. Mientras las melodías se estampan en papel las transcripciones fonéticas nos llevan hasta los 80, con sus series animadas y sus anuncios de miel.

Resulta apasionante esa capacidad que tiene Mercedes para hacer de lo cotidiano, de lo tradicional, algo por lo que no sentirse avergonzado: la analogía entre los platos de cuchara que borbotean lentamente en las cocinas y el aprendizaje de un instrumento, es magnífica.

Ambos exigen respeto a las formas y los tiempos para alcanzar su plenitud, la repetición hasta lograr el punto exacto de sal y especias. La novela de Mercedes Cebrián transmite un mensaje positivo, de superación, donde solo existen los logros que hacen avanzar tu vida: la autora ya no busca satisfacer la expectativas de los demás, ella, caminando a trompicones, busca antes la complicidad que el aplauso forzado.

> Leer fragmento aquí.

Mercedes Cebrián Cocido y violonchelo

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