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miércoles 2 de diciembre de 2020

Camaradería nocturna

M Clan

Veinte años en el suma y sigue cristalizan en el directo Dos noches en el Price donde, rodeado de amigos, M Clan empaca lo mejor de una trayectoria preñada de rythm’n’blues calenturiento de impecable factura y poderosos matices soul. Hablamos con los miembros fundadores: Ricardo Ruipérez y Carlos Tarque.

Camaradería nocturna - M Clan

Doble disco en directo eléctrico. Con el DVD correspondiente y otro con un documental de la banda. A lo grande. Había que hacerlo, ¿no?
Ricardo: Lo primero era capturar la fuerza de nuestro directo. Tras veinte años sabemos el repertorio que nos funciona, conocemos cómo ha de ser la dinámica del concierto. Eso lo sabíamos. Entonces ¿invitados? Sí, claro. Colegas: confianza, pasarlo bien y que todo el mundo aporte.

¿Qué sensaciones guardáis de aquellas dos noches?
Ricardo: Una camaradería muy especial. Muy emotivo. El primer día fue más nervioso porque se nos había roto la mesa de monitores durante los ensayos. Pero el segundo estábamos más relajados, salimos a divertirnos. Una emoción constante. El productor, Carlos Raya –antiguo componente del grupo–, estaba llorando como una Magdalena desde la mesa.
Carlos: Un ambientazo brutal. Una sensación de arrope tremenda. La gente quería estar ahí. A mi pasó algo curioso como artista: la oportunidad de ver a tu ídolo de los catorce años cantando tu letra, esa que hiciste en calzoncillos en tu casa. Tener al puto Miguel Ríos cantando Roto por dentro, a El Drogas haciendo Las calles están ardiendo… Algo muy increíble. La música tiene eso que no sabes explicar. Hace poco puse en el coche a Judas Priest y me llevó a los trece o catorce años, se me saltaban las lágrimas. Iba conduciendo y llorando. Así es la música, no sabes por qué.

«Había un ambientazo brutal, una sensación de arrope tremenda. La gente quería estar ahí»

Entre los invitados hay gente muy conocida, pero además están antiguos componentes del grupo y también Guasones, banda argentina desconocida para el público español.
Carlos: Los Guasones son bastante grandes. En Argentina te llenan un Luna Park. Son muy Stones. Hemos hecho intercambio con ellos: abren aquí para nosotros y nosotros allá para ellos. Nos lo pasamos muy bien juntos. Hacen canciones simples, pero que llegan. El cantante es una especie de Ronnie Wood / Keith Richard muy golfo, muy nocturno, todo lo que canta es verdad.

Relumbra la convicción y credibilidad con que los grandes nombres atacan vuestras canciones.
Carlos: Son gente que nos encontramos en el camino, gente a la que admiramos. Miguel es el padre nuestro que estás en los cielos. Nos conocemos de hace años, hay relación desde que vino a un concierto nuestro en Aqualung. A Fito le conocemos desde Platero y Tú, hace muchos años. Siempre nos había dicho que le encantaba Carolina. Con Bunbury igual, hemos hecho conciertos juntos. Enrique hizo Miedo, que es un tema que tiene sus cositas, pero no le tuvo miedo alguno, se movió por la canción como Perico por su casa. De los cantantes que hay es el que mejor puede defender un tema así.

No podía faltar la conexión «tequilera»: participan, por separado, Ariel Rot y Alejo Stivel.
Carlos: El primer disco nuestro que produjo Alejo fue Usar y tirar, seleccionar ese tema para que lo cantase él fue algo muy natural, lógico.
Ricardo: Somos hiper-fans de Ariel, de Los Rodriguez y de Tequila. Cada vez que he tocado con Ariel pienso, «tío, no sabes lo que te admiro».

La intervención de El Drogas, con su recitado sobre memoria histórica, es antológica.
Carlos: Soy muy fan de Barricada desde Barrio conflictivo. Yo era muy heavy, un poco pies negros: Ducados, calimocho y futbolín. A la hora de los invitados me faltaba algo que endureciese un poco todo eso. Yo había cantado en el último disco suyo, así que le llamamos. E incluyó el recitado del tema Sotanas, de Barricada, en mitad de la canción. Se ponen los pelos de punta…

Más de un momento tuvisteis que sentir el corazón encogido.
Ricardo: Sí. Lo cierto es que las dos noches se generó un buen rollazo increíble. Luego terminaron todos cerrando bares hasta las ocho de la mañana. Eso respira el disco: el cariño.

Dos noches en el Price está editado por Warner.

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