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jueves 22 de octubre de 2020

Catarsis y brujería

Camila Moreno

La melancolía, el dolor y el desgarro es algo que plasma de forma natural en su música, la misma que hace para buscar una respuesta que está fuera de este mundo. Bruja, madre y alquimista, en eso se transforma Camila Moreno en Mala madre, un disco que, como ella define, es lo más cercano a la autopsia de su alma.

Catarsis y brujería - Camila Moreno

Llama mucho la atención que tus canciones más tristes y sufridas son las más bellas de tus tres discos. ¿Te resulta cómodo trabajar desde lo desgarrador y lo melancólico?
Es algo que nace de manera natural. Para mí, la música que escucho y la que hago se ha transformado en una especie de catarsis, de canalización de lo que estoy sintiendo. Finalmente, esas canciones tienen que ver con una necesidad de tomar esa emoción y transformarla en otra cosa y, si no, se me quedaría adentro y no sabría qué hacer con ella. Ahora, si voy a seguir haciendo canciones de desgarro o desamor, depende netamente de lo que me traiga el futuro. Esperemos que no tenga que hacer más porque no es una decisión, es algo con lo que tengo que lidiar.

Los conceptos de Mala madre quedan claros en su escucha. ¿Desde dónde nace esta intención de mostrar «lo feo», «lo oculto» en tu nuevo álbum?
En un principio nace de la música misma. Pero cuando encontré el nombre «mala madre» y empecé a entender que así se tenía que llamar el disco, hice toda una investigación sobre la fealdad que me hacía sentir esa planta. Y eso me llevó a querer buscar sobre la mujer, sus roles, la figura femenina humana. Sumé, también, el que siempre me ha fascinado saber sobre las brujas y conversar sobre cómo ciertos hitos han determinado el cómo vivimos hoy. Porque, finalmente, todas esas cosas históricas que vemos tan lejanas, para el tiempo de la tierra y la humanidad siguen siendo recientes y aún determinan cómo nos relacionamos con la realidad.

«Mala madre es un disco desnudo. Está toda la carne abierta, lista para ser vista como en una autopsia»

En concepto y sonido, te desapegas de muchas cosas con el tercer trabajo. ¿Cómo analizas tu evolución?
Almismotiempo (2009) es un disco muy visceral y creo que se le tildó de folk de forma injusta con canciones como Pera, La necesidad o Lo cierto y que iban a otro lugar. Por eso nunca me sentí identificada con esta etiqueta que me pusieron los medios. Con Panal (2012) se instala un eje sonoro mucho más claro y concienzudo que el álbum anterior. Es súper denso, introspectivo, con mucho énfasis en la oscuridad. Trae un lenguaje que en Mala madre se expresa con mayor libertad y soltura. Es el lado extrovertido de Panal. Acá todo florece, tiene un sonido más pop y es mucho más luminoso y directo, pero sin perder la intensidad de lo profundo. Es mucho más fácil escucharlo porque complace al oyente mucho más que Panal. Mala madre es un disco desnudo. Está toda la carne abierta, lista para ser vista como en una autopsia.

¿Y se ha entendido todo eso?
Ha tenido muy buena recepción. He leído algunas reseñas con las que he concordado. Panal fue como el hijo que nadie quiso mirar tanto porque quizás fue hecho con ese carácter más tímido. En Mala madre no dejé nada de mí afuera. La misma portada lo dice y por eso mismo es un disco peligroso para mí, porque me deja expuesta.

Este mes viajas a España para tocar en el Festival Charco en Madrid y en el ciclo Be My Guest en Barcelona y hoy tus presentaciones son prueba clara de la catarsis y el exorcismo que haces a través de la música. ¿Hay que estar preparado para eso?
Sí, me viene persiguiendo hace mucho tiempo lo del ritual y el trance. En el fondo, es cómo los humanos necesitamos o cómo buscamos ese lugar donde nos conectamos con un entorno que va más allá de nosotros mismos. Da lo mismo cómo lo hagamos. Mucha gente lo hace a través del cigarro, de la bebida; pero la búsqueda es la misma. Ese querer entrar a un estado de agrado y por eso me gusta el trance. Antes, el uso de drogas y plantas eran siempre en la búsqueda de una conexión de otras realidades que están en esta realidad y que no podemos verlas por carencia de educación.

Entonces, hay que estar preparado para cualquier cosa…
¡Sí! A mí me encanta que la gente que me va a ver, vaya a vivir ese trance conmigo. Yo lo estoy buscando siempre, desde que empecé a tocar. Uno cuando canta, se hiperventila y entra en un estado particular y que es lo exquisito de cantar. Y cuando la gente se abre a eso, cosas muy extrañas pueden ocurrir.

Camila Moreno inicia su gira en España el viernes 17 de julio en Cartagena, en La Mar de Músicas, continúa el miércoles 22 en Barcelona en el marco del ciclo Caprichos de Apolo – Be My Guest dedicado a Chile, junto a Gepe, y el viernes 24 de julio en la Plaza de Toros de Getafe, Madrid, en el Festival Charco, en el que comparte cartel con su compatriota Gepe, Nacho Vegas (España), El Mató a un Policía Motorizado (Argentina), Little Jesus (México), Pedrina y Río (Colombia) y una gran sorpresa que se anunciará pocos días antes del evento.

Catarsis y brujería - Camila Moreno

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